El reciente anuncio del Gobierno argentino sobre la disolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ha generado un fuerte impacto en la política y en la economía del país. El vocero presidencial, Manuel Adorni, fue el encargado de informar los detalles de esta medida, que busca reducir la estructura estatal y mejorar la eficiencia de la recaudación y el control aduanero.
En una conferencia de prensa realizada en la Casa Rosada, Adorni señaló que la AFIP, creada en 1996 durante la presidencia de Carlos Menem, será reemplazada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Este nuevo organismo tendrá una estructura más simplificada y será dirigido por Florencia Misrahi, quien asumió la dirección de la AFIP en diciembre de 2023. El gobierno asegura que con esta medida se logrará un ahorro presupuestario significativo, principalmente gracias a la reducción de personal y cargos innecesarios.
Impacto en los empleados: más de 3.000 despidos
Una de las principales consecuencias de la disolución de la AFIP será el despido de 3,155 empleados, lo que representará una reducción del 34% en los cargos públicos del organismo. Según Adorni, esta reducción afectará tanto a las autoridades superiores, con una disminución del 45%, como a los niveles inferiores, que se reducirán en un 31%. Se calcula que esta reestructuración permitirá un ahorro anual de 6.400.000 pesos. Además, el vocero denunció que muchos de estos empleados habrían ingresado durante el último gobierno de manera «irregular», por lo que también se espera que se lleve a cabo una revisión exhaustiva de sus contrataciones.
Otro de los anuncios destacados por el gobierno fue la eliminación de la Cuenta de Jerarquización, un concepto que permitía a las autoridades de la AFIP cobrar salarios extraordinarios. Actualmente, la titular de la AFIP percibe más de 30 millones de pesos mensuales, mientras que los directores reciben más de 17 millones. Con la creación de ARCA, los nuevos salarios estarán equiparados a los de los ministros y secretarios de Estado, eliminando así uno de los privilegios más criticados del organismo.
Adorni, en su discurso, también destacó que la decisión de disolver la AFIP responde a la necesidad de eliminar lo que calificó como una «caja política». Según el vocero, a lo largo de su existencia, la AFIP se convirtió en una herramienta de persecución fiscal, afectando a muchos argentinos. «La Argentina de la voracidad fiscal se terminó», afirmó, insistiendo en que esta medida es un paso hacia una mayor libertad económica para los ciudadanos.
El vocero también recordó uno de los principios del actual presidente, basado en el liberalismo y el respeto irrestricto por la propiedad privada, la vida y la libertad. Según Adorni, la disolución de la AFIP es parte de una estrategia más amplia para reducir el tamaño del Estado y avanzar hacia un modelo de gobierno más eficiente y menos intervencionista.
La creación de ARCA: objetivos y desafíos
Con la creación de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el gobierno busca implementar una serie de reformas destinadas a mejorar la eficiencia en la recaudación y el control aduanero. El objetivo principal de ARCA será optimizar los procesos de recaudación, eliminando circuitos de corrupción y reduciendo los costos operativos. Además, se espera que el nuevo organismo contribuya a la profesionalización del sector, mejorando así el servicio que se brinda a los contribuyentes.
La Oficina del Presidente emitió un comunicado en el que subrayó que ARCA no solo se enfocará en mejorar la gestión de los recursos públicos, sino también en garantizar un control aduanero más eficiente. La creación de este organismo forma parte de un plan más amplio de reducción del Estado, que incluye la eliminación de cargos innecesarios y la eliminación de privilegios que, según el gobierno, han sido parte de la estructura de la AFIP durante años.
Los nuevos directores de la DGI y la DGA
Junto con la creación de ARCA, el gobierno ha anunciado los nuevos nombramientos en la Dirección General Impositiva (DGI) y la Dirección General de Aduanas (DGA). El encargado de liderar la DGI será Andrés Gerardo Vázquez, un licenciado en administración de empresas y contador público con más de 30 años de experiencia en la gestión fiscal. Vázquez ha desempeñado cargos clave en la DGI, incluyendo el de jefe interino de la Dirección de Inteligencia Fiscal durante la presidencia de Carlos Menem, y más recientemente trabajó en la Dirección Regional Sur.
Por su parte, el nuevo titular de la DGA será José Andrés Velis, quien reemplazará a Eduardo Mallea. Velis, de 65 años, cuenta con una vasta experiencia en la modernización aduanera y ha sido responsable de importantes proyectos, como la implementación del Sistema Malvinas, que permitió informatizar los procesos aduaneros en todo el país, mejorando la trazabilidad y el control de las mercancías.
Entre los logros más destacados de Velis se encuentran la informatización de los tránsitos y trasbordos, y la implementación de escáneres en puertos y aduanas, que han fortalecido el control sobre las mercancías que entran y salen del país. También ha trabajado en la introducción de drones en la Aduana de Buenos Aires, una medida que ha facilitado la supervisión y el control de grandes áreas aduaneras.
La llegada de estos dos nuevos directores marca un paso importante hacia la modernización del sistema aduanero y fiscal del país, con el objetivo de mejorar la eficiencia y transparencia de los procesos.