El dramático caso del bebé baleado en San Fernando: nuevo parte médico

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El caso del bebé baleado en San Fernando ha conmocionado a la comunidad. Con tan solo un año y dos meses, el pequeño fue víctima de un tiroteo que también dejó herido a su padre.

El niño, que en el momento del ataque se encontraba en brazos de su padre, fue trasladado inicialmente al Hospital Cordero. Sin embargo, debido a la gravedad de la herida, fue derivado al Hospital de San Isidro, donde se confirmó la gravedad de la lesión en el abdomen. Finalmente, el bebé fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Garrahan, donde actualmente sigue en estado crítico.

Según el último parte médico, el bebé está en proceso de recuperación postoperatoria. La operación fue exitosa, pero su estado sigue siendo grave y con pronóstico reservado. Para mantener su estabilidad, el pequeño requiere de soporte vital, lo que incluye ventilación mecánica y medicamentos para sostener sus funciones cardiovasculares. Aunque se desconoce si necesitará nuevas intervenciones quirúrgicas, su situación sigue siendo delicada.

El disparo que recibió el bebé le causó una herida grave en el intestino, con un orificio de entrada y otro de salida. Aunque su padre también resultó herido, afortunadamente su situación es menos crítica. La bala lo alcanzó en el brazo y, tras ser atendido en el Hospital San Isidro, se encuentra estable y fuera de peligro.

Un conflicto vecinal que desemboca en tragedia

Este lamentable suceso no fue un accidente aislado, sino el resultado de un conflicto vecinal que escaló a niveles violentos. Todo comenzó cuando una mujer, identificada como Celina García, se cruzó con una persona a la que acusaba de haberle incendiado su casa una semana antes. Este encuentro desató un tiroteo en el barrio Hardoy de San Fernando.

Durante el altercado, varios testigos afirmaron haber escuchado más de 10 disparos. Aparentemente, el hermano de García también habría participado en el tiroteo, pero se encuentra prófugo. La mujer, que tiene antecedentes penales, fue arrestada tras un operativo policial y quedó imputada por doble tentativa de homicidio.

Según las investigaciones, el tiroteo sería una represalia por un incendio provocado días antes en la casa de la agresora. El domingo 13, un grupo de personas incendió la vivienda de Celina García, lo que habría sido el detonante para que ella y su hermano buscaran venganza armados. En medio de esta situación, el bebé y su padre quedaron atrapados en la balacera, convirtiéndose en víctimas inocentes de un conflicto que no les correspondía.

La reacción de la familia

Emiliano, cuñado de Jonathan y tío del bebé herido, Oliver, relató en una entrevista televisiva que la familia se encontraba reunida en la vereda cuando ocurrió el ataque. García y su hermano, conocidos en la zona por sus conflictos previos, perseguían a un hombre que corría junto a la familia cuando comenzaron los disparos. Emiliano aseguró que escucharon entre seis y siete detonaciones, una de las cuales alcanzó al bebé.

Tras la detención de Celina García, las autoridades locales continúan investigando el caso para determinar el paradero del hermano prófugo. Mientras tanto, la comunidad exige justicia para las víctimas, especialmente para el pequeño que lucha por su vida en el hospital.

Este episodio ha puesto de manifiesto la peligrosidad de los conflictos vecinales cuando no son controlados a tiempo, y la forma en que personas inocentes, como este bebé y su padre, pueden verse afectadas por la violencia desmedida.