El Gobierno prorrogó el aumento del impuesto a los combustibles y aplaza la suba hasta 2026

Precio de la Nafta Precio de la Nafta

En un contexto económico marcado por la incertidumbre y la presión inflacionaria, el Gobierno Nacional decidió prorrogar nuevamente la actualización del impuesto a los combustibles, una medida que impacta directamente en el precio de la nafta y el gasoil en todo el país. La decisión, oficializada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, extiende la postergación de los incrementos pendientes hasta el 1° de enero de 2026, aunque habilita una suba parcial para diciembre de 2025.

El Ejecutivo resolvió aplazar la aplicación de las actualizaciones correspondientes a 2024 y a los primeros tres trimestres de 2025. Esto significa que los aumentos que debían impactar antes de fin de año quedarán suspendidos hasta el próximo ciclo.

Sin embargo, el Gobierno autorizó un incremento parcial, que se verá reflejado desde diciembre de 2025:

  • Para las naftas, el impuesto sobre combustibles líquidos aumentará en $16,377 por litro, mientras que el impuesto al dióxido de carbono sumará $1,003 por litro.
  • En el caso del gasoil, habrá aumentos de $13,546 por litro en el gravamen general, $7,335 por litro en la tasa diferencial según región y $1,544 por litro correspondiente al CO₂.

Estas cifras representan apenas una porción de la actualización total que había quedado pendiente, pero aun así podrían generar un ajuste moderado en los precios en los surtidores antes de finalizar el año.

Por qué se decidió frenar la actualización

El impuesto a los combustibles se actualiza, por ley, cada trimestre según la inflación acumulada. Sin embargo, desde hace varios años distintos gobiernos han optado por postergar su aplicación con el fin de evitar aumentos bruscos en el precio final de los combustibles.

Según fuentes oficiales, la continuidad de la prórroga responde a la intención de evitar un impacto directo sobre los precios en un momento donde la economía todavía presenta signos de inestabilidad. “Se busca reducir el traslado inmediato a los surtidores y dar previsibilidad a los consumidores”, explicaron desde el Ministerio de Economía.

La estrategia no es nueva. En múltiples oportunidades, la actualización del tributo fue aplazada para “contener” el precio del combustible y moderar su efecto sobre la inflación general, ya que la nafta y el gasoil funcionan como insumos esenciales para la logística, el transporte y la producción.

Cómo afecta esta medida al mercado del combustible

Impacto inmediato moderado

La extensión de la postergación hace que los precios no sufran, por ahora, un salto abrupto. Esto se traduce en un respiro temporal para automovilistas y transportistas, que han enfrentado aumentos significativos durante los últimos meses.

Subas parciales en diciembre

El ajuste parcial autorizado podría generar un movimiento leve en los surtidores. Aunque no implica una actualización completa, marca el inicio de un proceso gradual que podría continuar en 2026.

Efecto en los costos logísticos

Si bien el aumento parcial es limitado, cualquier modificación en el precio de los combustibles repercute en sectores como el transporte de cargas, el abastecimiento mayorista y los servicios. Esto podría derivar en pequeños ajustes en los precios finales de bienes y servicios.

Incertidumbre a mediano plazo

La prórroga vuelve difuso el panorama para las empresas del sector y para los consumidores. Para enero de 2026 está prevista la aplicación total de los aumentos postergados, lo que podría resultar en subas considerables si no se decide una nueva intervención.

Para quienes dependen del auto particular o utilizan servicios asociados al transporte diésel, la noticia implica que no habrá por el momento un incremento fuerte en los costos. No obstante, el aumento parcial de diciembre será una señal clara de que las actualizaciones no se suspendieron: simplemente se aplazaron.

Los especialistas advierten que, de aplicarse completamente la actualización en 2026, podría registrarse un aumento significativo en el valor del combustible, con un impacto extendido en toda la economía. Por eso, el sector energético y los consumidores seguirán de cerca las próximas decisiones del Gobierno.