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Hoy se conocerá la inflación de diciembre: de cuánto sería el acumulado del año pasado

La inflación de diciembre de 2025, medida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), se convirtió en el último dato clave de un año marcado por la búsqueda de estabilidad económica. Hoy martes, el organismo oficial informará el índice definitivo, un número que terminará de confirmar cómo cerró el 2025 en materia de precios y cuál fue el impacto real sobre el poder adquisitivo.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) será nuevamente el centro de atención del Gobierno, los mercados, los sindicatos y la sociedad en general, ya que su resultado influirá de manera directa en salarios, jubilaciones, contratos y proyecciones económicas para 2026.

El INDEC informará la inflación de diciembre hoy martes, en una jornada que genera alta expectativa en el ámbito político y económico. El número definirá el cierre estadístico del año y permitirá confirmar si la tendencia de desaceleración inflacionaria se consolidó en el último mes.

Las estimaciones privadas anticipan una suba mensual superior al 2%, lo que llevaría la inflación anual a ubicarse en torno al 31%, el registro más bajo de los últimos ocho años. Aun así, el dato no será leído como un triunfo definitivo, sino como una señal de moderación dentro de un contexto todavía complejo.

Qué rubros habrían empujado la inflación de diciembre

Alimentos y bebidas: el impacto más sensible

El rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a ser señalado como uno de los principales motores del aumento de precios. Productos básicos como carnes, harinas, lácteos y verduras habrían registrado subas que afectaron de forma directa el consumo diario.

Para los hogares, estos incrementos son percibidos con mayor intensidad que el promedio estadístico, ya que representan gastos ineludibles.

Vivienda, tarifas y servicios

El capítulo de vivienda, agua, electricidad y gas habría mostrado aumentos relevantes, impulsados por ajustes tarifarios y actualizaciones de alquileres. Estos incrementos son considerados estructurales, ya que se trasladan al presupuesto mensual durante largos períodos.

Transporte, restaurantes y hoteles

El transporte público y los servicios vinculados al turismo y la gastronomía también habrían contribuido al índice, en un contexto de mayor movilidad por las fiestas y el inicio de la temporada de verano.

Inflación anual 2025: una baja histórica, pero insuficiente

Con el dato que el INDEC dará a conocer hoy martes, la inflación anual de 2025 quedará confirmada cerca del 31%, un nivel significativamente menor al de años anteriores, cuando los registros superaban el 100%.

Desde el Gobierno se destaca esta evolución como una señal de ordenamiento macroeconómico. Sin embargo, desde distintos sectores se advierte que la inflación sigue siendo elevada cuando se la compara con la evolución real de los ingresos.

El alivio estadístico no siempre se traduce en alivio cotidiano.

Las consultoras privadas ya habían proyectado para diciembre una inflación mensual de entre 2,3% y 2,6%. Estas estimaciones coinciden en que el proceso de desaceleración continúa, aunque de manera frágil.

Los analistas remarcan que la estabilidad depende de múltiples factores: política fiscal, tipo de cambio, tarifas, consumo interno y expectativas sociales.

Salarios, jubilaciones y la brecha con los precios

Uno de los puntos más sensibles del informe del INDEC será su impacto sobre el poder adquisitivo. Aunque la inflación anual fue menor, una gran parte de la población considera que los ingresos no lograron recuperar lo perdido.

Las paritarias cerraron, en muchos casos, apenas por encima del IPC, mientras que las jubilaciones y asignaciones sociales continuaron mostrando rezagos frente al costo de vida. Esta situación mantiene vigente el reclamo por nuevas recomposiciones.

Encuestas recientes muestran que una mayoría de los argentinos siente que la inflación real es más alta que la que refleja el índice oficial. Esta diferencia se explica por el peso que tienen los alimentos y los servicios básicos en el presupuesto familiar.

Para los sectores de menores ingresos, cada aumento se vive como un golpe directo, aunque el promedio estadístico resulte menor.

Qué se espera para 2026

Con el dato de diciembre que el INDEC publicará hoy martes, el foco pasará automáticamente a las proyecciones de 2026. El objetivo oficial será sostener la desaceleración y avanzar hacia registros mensuales inferiores al 2%.

Sin embargo, los economistas advierten sobre riesgos latentes:

  • Nuevos ajustes tarifarios.
  • Posibles movimientos del tipo de cambio.
  • Presiones salariales acumuladas.
  • Cambios en los precios internacionales.

La inflación, aunque más baja, seguirá siendo un tema central del debate económico.

ANSES: por qué el 22 de enero se convierte en una fecha decisiva para millones de jubilados y pensionados

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) ha marcado en su calendario una fecha que no pasa inadvertida para quienes dependen de las prestaciones previsionales. El 22 de enero se consolida como un día clave dentro del cronograma de pagos, especialmente para los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo.

Durante este mes, el sistema previsional argentino ha sido atravesado por actualizaciones de montos, refuerzos extraordinarios y un orden de pagos cuidadosamente organizado por terminación de DNI, lo que convierte a enero en un período de alta expectativa para millones de beneficiarios.

El calendario de pagos dispuesto por ANSES ha sido estructurado con el objetivo de garantizar un cobro ordenado, previsible y sin demoras, evitando aglomeraciones en bancos y facilitando el acceso a los haberes.

En este contexto, se ha establecido que los jubilados y pensionados que cobran la jubilación mínima perciban sus haberes en distintas fechas según la terminación del DNI. El 22 de enero ha quedado definido como la última jornada de cobro para este grupo, razón por la cual la fecha ha sido señalada como especialmente relevante.

Para miles de adultos mayores, este día representa el cierre del calendario mensual, y también el momento en que finalmente se ve reflejado en la cuenta bancaria el ingreso que sostiene la economía cotidiana del hogar.

El aumento de haberes dispuesto por ANSES

Durante enero, las jubilaciones y pensiones han sido actualizadas mediante la fórmula de movilidad vigente, que ajusta los ingresos en función de la inflación. De esta manera, un incremento automático ha sido aplicado sobre los haberes, con el propósito de preservar el poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida.

Este ajuste ha sido recibido con atención por los beneficiarios, ya que cada punto porcentual impacta directamente en la capacidad de consumo, especialmente en un contexto de subas sostenidas en alimentos, medicamentos y servicios básicos.

Además del aumento, se ha mantenido un bono extraordinario de refuerzo destinado a quienes perciben los haberes más bajos. Este adicional ha sido concebido como una herramienta para reducir la brecha entre los ingresos previsionales y el costo real de vida, especialmente en los sectores más vulnerables.

De esta forma, la jubilación mínima ha quedado conformada por:

  • El haber mensual actualizado.
  • El bono extraordinario de refuerzo.
  • Los adicionales correspondientes según cada caso.

Gracias a esta combinación, el ingreso total mensual ha sido elevado, permitiendo que muchos jubilados puedan afrontar gastos esenciales con mayor previsibilidad.

Cuánto cobran los jubilados y pensionados en enero

Con el aumento y el bono incluidos, los montos aproximados para enero han quedado establecidos de la siguiente manera:

  • Jubilación mínima: se ubica por encima de los 400 mil pesos.
  • Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): supera los 340 mil pesos.
  • Pensiones No Contributivas por invalidez o vejez: rondan los 310 mil pesos.

Estos valores pueden variar según la situación personal de cada beneficiario, pero reflejan un esfuerzo del sistema previsional por sostener un piso de ingresos más alto.

Por qué el 22 de enero es tan importante

La importancia del 22 de enero no radica únicamente en ser una fecha más del calendario. Para quienes cobran la jubilación mínima y tienen DNI terminado en 9, ese día representa la última oportunidad de cobro del mes.

Esto significa que:

  • Hasta esa fecha, el haber aún no ha sido acreditado.
  • Cualquier demora bancaria puede generar preocupación.
  • El cierre del calendario marca el inicio de la planificación del mes siguiente.

En términos prácticos, el 22 de enero se convierte en un punto de referencia económico, ya que desde allí comienzan a organizarse los pagos de servicios, alquileres, medicamentos y alimentos.

ANSES y la organización por DNI

El sistema de pagos por terminación de DNI ha sido implementado para garantizar un flujo ordenado de beneficiarios. De esta manera:

  • Se evitan colapsos en sucursales bancarias.
  • Se distribuyen los pagos de manera equitativa.
  • Se ofrece mayor previsibilidad a los jubilados.

Este mecanismo, que ya forma parte de la rutina mensual, ha sido valorado por los beneficiarios, aunque también genera ansiedad en quienes deben esperar hasta los últimos días del calendario.

Otros beneficios que se pagan en enero

Además de jubilaciones y pensiones, durante enero también se encuentran activas otras prestaciones de ANSES, entre ellas:

  • Asignación Universal por Hijo (AUH).
  • Asignaciones familiares.
  • Ayuda Escolar Anual.
  • Prestaciones por desempleo.

Cada uno de estos programas cuenta con su propio cronograma, pero todos forman parte de un sistema que busca sostener el ingreso de millones de familias argentinas.

Para evitar inconvenientes, desde ANSES se recomienda:

  • Verificar la fecha exacta de cobro según el DNI.
  • Consultar el monto acreditado a través de los canales oficiales.
  • Evitar concurrir al banco antes de la fecha asignada.
  • Conservar comprobantes y movimientos bancarios.

Estas acciones permiten un mejor control de los ingresos y evitan confusiones innecesarias.

Cerró su planta en Munro una fábrica multinacional y despidió a 100 empleados

El cierre de la fábrica Lamb Weston en Munro marcó un nuevo capítulo en la historia reciente de la industria alimentaria argentina. La multinacional estadounidense, especializada en la producción de papas fritas congeladas, confirmó la clausura definitiva de su planta ubicada en el partido de Vicente López y la desvinculación de alrededor de 100 trabajadores, una decisión que volvió a encender las alarmas sobre el futuro del empleo industrial en el país.

La noticia fue recibida con preocupación por los empleados, los sindicatos y la comunidad local, que durante años convivieron con una de las plantas más reconocidas del sector alimentario. La medida fue presentada por la empresa como parte de una reorganización productiva global, en la que se decidió concentrar la fabricación en una nueva planta ubicada en Mar del Plata.

Lamb Weston es una empresa de origen estadounidense con presencia en distintos países del mundo. Se especializa en la fabricación industrial de papas fritas congeladas, destinadas tanto al consumo doméstico como a grandes cadenas de gastronomía y exportación.

En Argentina, la fábrica de Munro había sido durante años un eslabón central de su red productiva. Desde allí, se abastecía al mercado interno y se contribuía a la logística regional. Sin embargo, el crecimiento de una nueva planta en Mar del Plata, equipada con tecnología de última generación, terminó por sellar el destino de la histórica fábrica del conurbano.

Según fuentes empresariales, la planta marplatense cuenta con mayor capacidad productiva, procesos automatizados y una infraestructura preparada para abastecer mercados internacionales, lo que volvió económicamente inviable mantener ambas fábricas en funcionamiento.

El cierre de la fábrica de Munro: una decisión que dejó huella

El cierre fue comunicado de manera formal a los trabajadores en los primeros días del año. Allí se informó que la producción sería trasladada por completo a Mar del Plata y que la planta de Munro quedaría fuera de operación.

De esta manera, alrededor de 100 empleados fueron despedidos, en un contexto económico en el que la reinserción laboral resulta cada vez más compleja. Desde la empresa se aseguró que las indemnizaciones serían abonadas conforme a la normativa vigente, aunque el impacto emocional y social de la decisión ya había sido instalado.

Para muchos de los trabajadores, la fábrica no solo representaba un empleo, sino también una trayectoria de vida ligada a la industria. La noticia fue vivida como una pérdida colectiva, tanto para las familias como para la comunidad.

Una fábrica que formaba parte del entramado productivo local

La planta de Munro había sido integrada durante años al entramado industrial del norte del conurbano bonaerense. Su presencia generaba empleo directo e indirecto, dinamizaba comercios, servicios y transporte, y consolidaba a la zona como un polo de actividad fabril.

Con su cierre, no solo se pierde una fuente de trabajo, sino también un símbolo del perfil industrial histórico de la región. La fábrica de Lamb Weston era reconocida por sus estándares de calidad, por la formación técnica de su personal y por su rol dentro del sector alimentario.

Hoy, ese espacio queda vacío, mientras se multiplican las preguntas sobre su posible reutilización y el destino final del predio.

Toda la producción de papas fritas congeladas fue trasladada a la planta de Mar del Plata, considerada una de las más modernas de la región. Allí se concentran ahora los procesos de selección, corte, congelado y empaquetado del producto final.

Esta nueva fábrica fue diseñada para abastecer no solo al mercado argentino, sino también a países de América Latina y el Caribe. Se estima que entre el 80% y el 85% de la producción se destina a la exportación, consolidando a la Argentina como un centro regional dentro de la estrategia de Lamb Weston.

Desde la empresa se destacó que la centralización permitiría mejorar la eficiencia, reducir costos logísticos y garantizar estándares productivos homogéneos.

El impacto social detrás del cierre de una fábrica

Más allá de los argumentos empresariales, el cierre dejó una marca profunda en el plano social. Cada despido representa una historia personal, una familia y una economía doméstica afectada.

La pérdida de una fábrica no solo se mide en números, sino también en expectativas truncas, proyectos interrumpidos y vínculos laborales que se disuelven. Para muchos empleados, la planta de Munro había sido su único empleo durante años.

Desde sectores gremiales se remarcó que la decisión refleja una tendencia creciente: la concentración productiva en grandes polos industriales, mientras otras zonas quedan relegadas y pierden su identidad fabril.

El caso de Lamb Weston no es aislado. En los últimos años, distintas empresas multinacionales han optado por cerrar fábricas históricas para centralizar operaciones en plantas más grandes, modernas y tecnificadas.

Este proceso, aunque comprensible desde una lógica de eficiencia empresarial, genera tensiones sociales y económicas en los territorios que pierden sus fuentes de empleo. La fábrica, que antes era sinónimo de estabilidad, hoy aparece cada vez más expuesta a las decisiones de los directorios globales.

¿Qué pasará con el predio de la fábrica de Munro?

Hasta el momento, no fue informado el destino final del predio donde funcionaba la fábrica de Lamb Weston. No se descarta que pueda ser vendido, alquilado o reconvertido para otro tipo de actividad.

Mientras tanto, el lugar permanece como un recordatorio visible de una etapa que llegó a su fin. Para los vecinos, la imagen de la planta cerrada representa un símbolo de transformación, pero también de incertidumbre.

La energía en retroceso: Argentina consume menos electricidad y se profundiza la caída en hogares, comercios e industrias

La demanda de energía eléctrica en Argentina volvió a mostrar señales de retracción y encendió alertas en el sector energético y económico. Durante los últimos meses se registró una caída generalizada del consumo, que alcanzó tanto a los usuarios residenciales como a los comercios y la industria, en un contexto marcado por la desaceleración económica, cambios climáticos y nuevos hábitos de consumo.

El fenómeno no es aislado ni coyuntural. Por el contrario, los datos confirman que el consumo de energía se encuentra en uno de los niveles más bajos de los últimos años, consolidando una tendencia descendente que ya se venía observando desde principios de año.

Durante el último relevamiento mensual, el consumo total de energía eléctrica en el país fue menor al registrado en igual período del año anterior. La baja interanual se ubicó por encima del 3%, lo que dejó en evidencia una menor demanda sostenida en todo el sistema eléctrico nacional.

Este retroceso fue interpretado por especialistas como una señal directa de menor actividad económica, combinada con un uso más racional de la energía por parte de los usuarios finales. Además, se destacó que se trata del nivel de consumo más bajo para ese mes desde 2021, lo que refuerza la magnitud del descenso.

En el acumulado anual, la tendencia también fue negativa. Al considerar los últimos doce meses, la demanda de energía eléctrica mostró una caída cercana al 1%, confirmando que el enfriamiento del consumo no responde a un hecho puntual, sino a un cambio estructural.

La energía en los hogares: fuerte impacto en el consumo residencial

El sector residencial, que representa el mayor porcentaje del consumo eléctrico en Argentina, también se vio afectado. La demanda en los hogares registró una baja cercana al 3% interanual, impulsada principalmente por condiciones climáticas más moderadas y por un mayor control del gasto energético.

Durante el período analizado, las temperaturas fueron más bajas que en años anteriores, lo que redujo el uso de equipos de refrigeración como aires acondicionados y ventiladores. Este factor climático tuvo un peso significativo en la disminución del consumo energético doméstico.

A esto se sumó un cambio en los hábitos de los usuarios, que comenzaron a prestar mayor atención al consumo de electricidad ante el impacto de las tarifas y el costo de vida. El uso más eficiente de la energía, aunque positivo desde el punto de vista ambiental, también contribuyó a la caída de la demanda total.

Comercios: la demanda de energía refleja la desaceleración económica

El sector comercial fue uno de los más golpeados por la retracción del consumo. En este segmento, la demanda de energía eléctrica cayó más del 6% interanual, una de las bajas más pronunciadas del sistema.

La disminución fue atribuida a la menor actividad comercial, la reducción de horarios de atención y el cierre de locales en distintas regiones del país. Menos ventas, menos circulación de personas y menor funcionamiento de servicios se tradujeron directamente en menor consumo de energía.

En muchos casos, los comercios optaron por optimizar el uso de iluminación, climatización y equipamiento eléctrico, en un intento por reducir costos operativos en un contexto económico adverso.

La industria también consume menos energía

El sector industrial, históricamente asociado a un alto consumo de energía, tampoco escapó a la tendencia. Aunque la caída fue más moderada, la demanda eléctrica industrial mostró un retroceso interanual cercano al 0,5%.

Este descenso estuvo vinculado a una menor producción en varios rubros, paradas técnicas más prolongadas y una utilización parcial de la capacidad instalada. La energía, como insumo clave de la actividad industrial, reflejó de manera directa la pérdida de dinamismo del sector.

Si bien el impacto fue menor en comparación con el comercio, los datos confirman que la industria también atraviesa un período de menor consumo energético, en línea con el contexto macroeconómico.

Uno de los elementos más influyentes en la baja de la demanda fue el comportamiento climático. Las temperaturas promedio registradas durante el período analizado fueron más bajas que las del año anterior, lo que redujo de manera significativa el uso de sistemas de refrigeración.

Este factor resultó determinante especialmente en el consumo residencial y comercial, donde la energía destinada a climatización representa una porción importante de la demanda total.

Desde el sector energético se advirtió que la sensibilidad del consumo de energía al clima sigue siendo muy alta en Argentina, lo que explica parte de las oscilaciones mensuales.

Diferencias regionales en el consumo de energía

La caída de la demanda no se manifestó de manera uniforme en todo el país. Mientras varias provincias registraron fuertes descensos en el consumo de energía, otras mostraron leves incrementos, asociados a actividades productivas específicas o a condiciones climáticas distintas.

En algunas regiones del norte argentino, la demanda cayó de forma pronunciada, mientras que en zonas vinculadas a la actividad hidrocarburífera o minera se observaron subas puntuales en el consumo eléctrico.

Estas diferencias regionales reflejan la diversidad del mapa energético argentino y la influencia de las economías locales sobre la demanda de energía.

A pesar de la caída en la demanda, el sistema eléctrico nacional continuó operando con una matriz de generación diversificada. La mayor parte de la energía fue producida a partir de fuentes térmicas, seguidas por la generación hidráulica.

Las energías renovables, como la eólica y la solar, mantuvieron una participación creciente dentro del total generado, consolidando su rol en el sistema. La energía nuclear también aportó una porción relevante al abastecimiento.

Este esquema permitió garantizar el suministro sin inconvenientes, aun en un contexto de menor consumo.

Cuánto debe ganar una familia para integrar el grupo de las más ricas del país

En un contexto económico atravesado por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y una creciente desigualdad social, volvió a instalarse una pregunta clave: ¿cuál es el ingreso necesario para formar parte del 10% de las familias más ricas de la Argentina? La respuesta surge de los últimos datos oficiales sobre distribución del ingreso y permite dimensionar con mayor precisión cómo se estructura la pirámide económica del país.

De acuerdo con las mediciones más recientes, para que un hogar sea considerado dentro del segmento de las familias más ricas, debe alcanzar un nivel de ingresos mensuales que se encuentra muy por encima del promedio nacional. Este umbral no solo refleja una posición económica privilegiada, sino también la fuerte brecha que separa a los distintos estratos sociales.

Para integrar el 10% de los hogares con mayores recursos del país, se estableció que una familia debe percibir ingresos mensuales superiores a los 3,6 millones de pesos. Este monto marca el ingreso mínimo del decil más alto, es decir, del grupo que concentra la mayor parte de la riqueza generada.

Dentro de este segmento, los ingresos no son homogéneos. Mientras algunas familias apenas superan ese piso, otras registran cifras considerablemente más elevadas. De hecho, el ingreso promedio de este grupo se ubica muy por encima del mínimo requerido, lo que expone una amplia dispersión interna incluso entre las familias más ricas.

Este dato resulta clave para entender que pertenecer al decil superior no implica necesariamente una misma calidad de vida, aunque sí una posición claramente diferenciada respecto del resto de la población.

Cómo se distribuyen los ingresos familiares en la Argentina

La medición de ingresos se realiza dividiendo a los hogares en diez grupos iguales, conocidos como deciles. Cada decil representa al 10% de las familias, ordenadas desde las que menos ganan hasta las que más ingresos perciben.

En los primeros deciles se concentran los hogares con ingresos bajos y medios bajos, muchos de los cuales no logran cubrir la totalidad de sus gastos mensuales. En el extremo opuesto se encuentran las familias más ricas, cuyos ingresos multiplican varias veces a los del resto de los sectores.

La comparación entre ambos extremos deja en evidencia una realidad contundente: la distancia entre los hogares más pobres y los más ricos continúa ampliándose, consolidando una estructura económica profundamente desigual.

Formar parte del grupo de las familias más ricas de la Argentina no solo significa contar con ingresos elevados. También implica una mayor capacidad de ahorro, acceso a bienes durables, mejores oportunidades educativas y una cobertura más amplia frente a crisis económicas.

Según las estimaciones oficiales, este 10% está compuesto por poco más de un millón de hogares, lo que representa a varios millones de personas. Se trata de un sector reducido de la población que concentra una porción significativa del ingreso total.

Además, se trata de un grupo con mayor estabilidad económica, menos expuesto a la informalidad laboral y con una capacidad de adaptación superior frente a los vaivenes macroeconómicos.

La brecha entre las familias más ricas y el resto de los hogares

Uno de los datos más relevantes del informe es la magnitud de la desigualdad. El ingreso promedio de las familias más ricas llega a ser más de quince veces superior al de los hogares ubicados en el decil más bajo.

Mientras una parte importante de la población sobrevive con ingresos que no alcanzan para cubrir la canasta básica total, el sector más acomodado mantiene niveles de consumo muy por encima de la media. Esta diferencia estructural no solo impacta en el presente, sino que también condiciona las oportunidades futuras.

La brecha de ingresos se traduce, además, en desigualdades en el acceso a la salud, la educación, la vivienda y el crédito, profundizando un esquema de movilidad social cada vez más limitada.

Si bien los ingresos mensuales son el principal indicador para definir a las familias más ricas, los especialistas advierten que no siempre reflejan una riqueza consolidada. En muchos casos, estos ingresos elevados pueden estar asociados a actividades inestables, rentas extraordinarias o contextos coyunturales.

Sin embargo, en términos estadísticos, el ingreso sigue siendo la variable central para medir la posición económica de los hogares y para establecer comparaciones entre distintos sectores sociales.

Un mapa social marcado por la desigualdad

El análisis de la distribución del ingreso permite observar un mapa social cada vez más fragmentado. Mientras una minoría accede a niveles de ingresos que garantizan estabilidad y consumo, una mayoría enfrenta dificultades crecientes para sostener su economía cotidiana.

En este escenario, las familias más ricas se consolidan como un grupo claramente diferenciado, no solo por lo que ganan, sino por las oportunidades que ese nivel de ingresos habilita.

La persistencia de esta brecha plantea desafíos estructurales para la economía argentina, especialmente en términos de cohesión social, desarrollo sostenible y equidad.

Los datos sobre ingresos no son solo una estadística. Funcionan como una radiografía del modelo económico y social vigente. Saber cuánto debe ganar una familia para ser considerada parte de las familias más ricas permite entender dónde se ubica la mayoría de la población y qué tan lejos se encuentra de ese segmento privilegiado.

En un país donde el debate sobre la redistribución del ingreso, el salario y el costo de vida sigue vigente, estas cifras reavivan una discusión central: cómo reducir la desigualdad sin frenar el crecimiento económico.

Mientras tanto, el umbral para integrar el 10% más rico continúa alejándose del ingreso promedio, consolidando una realidad en la que el acceso a una mejor calidad de vida depende cada vez más del lugar que se ocupa dentro de la estructura económica.

China volvió a liderar el comercio con Argentina: cómo influyeron la guerra comercial y las retenciones cero

China volvió a posicionarse como el principal socio comercial de la Argentina, un dato que marca un giro relevante en el mapa del comercio exterior y refleja tanto el impacto de la guerra comercial internacional como el efecto directo de las políticas económicas locales. Durante noviembre, el intercambio con el gigante asiático mostró cifras que no solo superaron a otros socios históricos, sino que también explicaron buena parte del superávit comercial registrado en el mes.

El regreso de China al primer lugar no fue casual. Se trató del resultado de una combinación de factores externos e internos que terminaron reconfigurando los flujos de exportación e importación, en un contexto de tensiones globales, cambios de incentivos y reorientación de mercados.

China, otra vez en la cima del comercio exterior argentino

Los datos oficiales mostraron que China concentró la mayor parte del intercambio comercial argentino en noviembre, desplazando a socios tradicionales como Brasil y la Unión Europea. Las exportaciones hacia el país asiático crecieron con fuerza y explicaron una porción significativa del total vendido al exterior.

Este desempeño fue clave para que la balanza comercial cerrara el mes con un superávit elevado, uno de los más altos del último año y medio. En un escenario de ajuste interno y caída del consumo, el sector externo volvió a convertirse en uno de los principales sostenes de la actividad económica.

Uno de los factores determinantes fue la guerra comercial entre China y Estados Unidos, que continúa alterando las cadenas de abastecimiento a nivel mundial. Frente a las restricciones y encarecimientos derivados del conflicto, China intensificó la búsqueda de proveedores alternativos, especialmente de alimentos y materias primas.

En ese contexto, Argentina apareció como un socio estratégico, con capacidad para abastecer productos clave y con ventajas competitivas en el sector agroindustrial. Esta reconfiguración del comercio internacional favoreció una mayor demanda de bienes argentinos, en especial aquellos vinculados al complejo sojero.

Retenciones cero y mayor incentivo a exportar

A nivel local, el otro factor central fue la eliminación temporal de retenciones para determinados productos, una medida que buscó acelerar la liquidación de exportaciones y mejorar el ingreso de divisas. El impacto fue inmediato.

Con costos fiscales reducidos y mejores márgenes, los exportadores encontraron un incentivo adicional para colocar mercadería en el exterior. China, por su volumen de compra y su demanda sostenida, se consolidó como el destino natural de gran parte de esos envíos.

El resultado fue un fuerte incremento de las exportaciones de productos primarios, que explicaron una porción significativa del crecimiento total registrado en noviembre.

La soja, protagonista del vínculo con China

Dentro del intercambio bilateral, la soja y sus derivados volvieron a ocupar un lugar central. El aumento de las ventas de porotos de soja fue determinante para que China retomara el liderazgo como socio comercial.

En algunas categorías, la participación del mercado chino fue prácticamente dominante, concentrando la mayor parte de las exportaciones argentinas. Esta dependencia, si bien permitió mejorar los números en el corto plazo, también reavivó el debate sobre la necesidad de diversificar la matriz exportadora.

Mientras China ganaba protagonismo, Brasil mostró una menor participación relativa en el comercio exterior argentino. Aunque sigue siendo un socio clave en el acumulado anual, en noviembre quedó relegado frente al avance del vínculo con el país asiático.

La caída del intercambio con Brasil respondió, en parte, a la menor demanda industrial y a la desaceleración económica regional. Este contraste puso en evidencia un cambio de tendencia: Asia gana peso mientras el Mercosur enfrenta mayores dificultades.

Importaciones en alza y consumo selectivo

El crecimiento del comercio con China no se explicó solo por las exportaciones. Las importaciones también mostraron una suba interanual, impulsadas por la compra de bienes específicos como vehículos, fertilizantes y productos adquiridos mediante servicios postales.

Este comportamiento reflejó un consumo más selectivo, enfocado en bienes considerados estratégicos o de difícil sustitución local. Aun así, el aumento de las importaciones fue más moderado que el de las exportaciones, lo que permitió sostener el saldo positivo de la balanza comercial.

El superávit comercial registrado en noviembre fue recibido como una señal positiva en un contexto económico complejo. El ingreso de divisas aportó alivio a las cuentas externas y permitió reforzar reservas.

Sin embargo, especialistas advierten que este resultado está fuertemente vinculado a factores coyunturales, como la guerra comercial y los incentivos fiscales temporales. La sostenibilidad del superávit dependerá de la evolución del escenario internacional y de las decisiones de política económica que se adopten en los próximos meses.

China como socio estratégico, con oportunidades y riesgos

El regreso de China al primer puesto confirma su rol como socio estratégico para la Argentina, especialmente en momentos de tensión global. Su demanda sostenida y su capacidad de absorción de grandes volúmenes de exportación representan una oportunidad difícil de reemplazar.

No obstante, también plantea desafíos estructurales, como la alta concentración en productos primarios y la dependencia de factores externos. La clave estará en profundizar la relación comercial, pero al mismo tiempo avanzar hacia mayor valor agregado y diversificación de exportaciones.

El liderazgo de China en noviembre dejó una señal clara: el comercio exterior argentino está atravesando una reconfiguración profunda. La combinación de tensiones internacionales, cambios en los incentivos locales y necesidades fiscales empujó a una reorientación de los flujos comerciales.

En este escenario, China volvió a ocupar un lugar central. Resta saber si este protagonismo se consolidará en el mediano plazo o si responderá, una vez más, a las oscilaciones de un contexto global cada vez más volátil.

Cómo cobrar $270.000 extra de ANSES: quiénes pueden pedirlo y cómo hacer el trámite online

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) mantiene vigente una prestación clave destinada a adultos mayores que no lograron completar los años de aportes necesarios para jubilarse. Se trata de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), un beneficio que permite cobrar un ingreso mensual cercano a los $270.000, ajustado por la movilidad previsional, y que puede solicitarse de manera online, sin necesidad de asistir a una oficina.

En un contexto económico complejo, esta prestación se consolida como una herramienta fundamental de contención social, ya que garantiza un piso de ingresos para quienes quedaron fuera del sistema jubilatorio tradicional.

La Pensión Universal para el Adulto Mayor, administrada por ANSES, fue creada con el objetivo de brindar cobertura previsional a personas de 65 años o más que no accedieron a una jubilación contributiva. El beneficio equivale al 80% de la jubilación mínima, lo que actualmente representa un monto que ronda los $270.000 mensuales, sujeto a actualizaciones periódicas.

A diferencia de otras prestaciones, la PUAM no exige años de aportes previos, lo que la convierte en una alternativa para miles de personas que trabajaron de manera informal o con aportes incompletos a lo largo de su vida laboral.

Quiénes pueden acceder al beneficio de ANSES

Desde ANSES se establecieron requisitos claros y específicos para acceder a la PUAM. El cumplimiento de estas condiciones es indispensable para que el trámite sea aprobado.

Entre los principales requisitos se encuentran:

  • Tener 65 años o más, tanto para hombres como para mujeres.
  • No cobrar jubilación ni pensión contributiva al momento de la solicitud.
  • Ser argentino nativo o naturalizado, o extranjero con residencia legal prolongada en el país.
  • Mantener los datos personales actualizados en la base de ANSES.

Es importante remarcar que la PUAM es incompatible con otros beneficios previsionales, aunque sí permite el acceso a asignaciones familiares y cobertura médica a través del sistema de salud.

Un trámite que puede hacerse 100% online

Uno de los aspectos más destacados de esta prestación es que el trámite puede iniciarse de manera digital, a través de la plataforma Mi ANSES, lo que evita traslados y largas esperas, especialmente para personas mayores.

El proceso fue diseñado para ser simple y accesible, y en la mayoría de los casos no requiere gestiones presenciales.

Paso a paso para solicitar la PUAM en ANSES

El trámite se realiza de la siguiente manera:

  1. Ingreso a Mi ANSES con CUIL y Clave de la Seguridad Social.
  2. Verificación y actualización de datos personales, un paso clave para evitar demoras.
  3. Carga de la documentación solicitada, que permite validar la identidad y la situación previsional.
  4. Completar la solicitud de la Pensión Universal para el Adulto Mayor.
  5. Seguimiento del trámite online, hasta recibir la confirmación.

Desde ANSES se informó que, en algunos casos puntuales, puede solicitarse documentación adicional o una validación presencial, aunque la mayor parte del proceso se completa de forma digital.

Cuánto se cobra y cómo se paga la PUAM

El monto de la PUAM se calcula como el 80% del haber jubilatorio mínimo, por lo que su valor se actualiza cada vez que hay aumentos previsionales. En la actualidad, el ingreso mensual ronda los $270.000, aunque puede variar según los ajustes establecidos por la movilidad.

El pago es realizado por ANSES de manera mensual, de acuerdo con el calendario oficial, y el dinero se deposita en una cuenta bancaria a nombre del beneficiario, lo que garantiza mayor seguridad y transparencia.

Uno de los motivos más frecuentes de demora o rechazo en los trámites es la falta de actualización de los datos personales. Desde el organismo se recomienda verificar domicilio, estado civil y datos de contacto antes de iniciar la solicitud.

Contar con la información correcta agiliza el proceso y evita la necesidad de rectificaciones posteriores, que pueden extender los plazos de aprobación.

Para quienes tengan dificultades con el trámite digital, ANSES mantiene canales de atención que permiten realizar consultas y recibir orientación. La recomendación oficial es realizar el seguimiento a través de Mi ANSES, donde se notifican avances, observaciones o pedidos de documentación adicional.

Este acompañamiento resulta fundamental para garantizar que el beneficio llegue efectivamente a quienes lo necesitan.

Crisis económica en los barrios del Conurbano Bonaerense

La crisis económica argentina continúa dejando huellas profundas en los barrios del Conurbano bonaerense, donde los efectos del ajuste, la inflación acumulada y la fragilidad del empleo se manifiestan con mayor intensidad.

Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, la realidad cotidiana en el Gran Buenos Aires sigue marcada por restricciones, cambios en los hábitos de consumo y una creciente dependencia de redes comunitarias.

Inflación: menor ritmo, mismo impacto

Durante 2025, la inflación comenzó a desacelerarse en comparación con el año anterior, cuando los aumentos de precios alcanzaron niveles excepcionales.

Sin embargo, incluso con registros mensuales más moderados, el daño ya está hecho: el poder adquisitivo de los salarios quedó seriamente deteriorado tras años de subas continuas.

En los barrios del Conurbano, esta situación se traduce en una pérdida concreta de capacidad de compra.

Los precios de alimentos, transporte y servicios básicos siguen absorbiendo una porción cada vez mayor del ingreso familiar, obligando a priorizar gastos esenciales y a resignar consumo en áreas como recreación, cultura o equipamiento del hogar.

Salarios retrasados y consumo en caída

La mejora parcial de algunos indicadores económicos no se refleja de manera inmediata en los ingresos.

En gran parte del GBA, los salarios formales crecieron por debajo del aumento acumulado de precios, mientras que los trabajadores informales carecen de mecanismos de actualización periódica.

Este desfasaje impacta directamente en el comercio barrial.

Almacenes, ferias y pequeños negocios registran menos ventas y un cambio en el comportamiento de los clientes: compras más chicas, búsqueda constante de ofertas y un reemplazo de marcas tradicionales por opciones más económicas.

Empleo informal como salida forzada

La crisis también profundizó un fenómeno estructural: la informalidad laboral. Ante la falta de empleo registrado suficiente, muchos vecinos del Conurbano recurren a changas, trabajos temporales, ventas ambulantes o emprendimientos caseros como única fuente de ingreso.

Esta economía de subsistencia permite afrontar el día a día, pero no ofrece estabilidad ni cobertura social, lo que aumenta la vulnerabilidad ante cualquier imprevisto económico o sanitario.

El peso de la deuda y el ajuste del Estado agravan la crisis económica

En paralelo, el Estado nacional enfrenta un escenario complejo marcado por un alto nivel de endeudamiento y compromisos financieros que condicionan el gasto público. El esfuerzo por ordenar las cuentas limita la capacidad de inversión social y reduce el margen de acción de programas de asistencia.

En los municipios del Conurbano, esto se siente en la presión sobre servicios esenciales como salud, educación y desarrollo social, que deben atender una demanda creciente con recursos ajustados.

Pobreza y redes comunitarias

Aunque los índices de pobreza muestran leves variaciones, una porción significativa de la población del Gran Buenos Aires continúa en situación de vulnerabilidad. En este contexto, los comedores comunitarios, merenderos y organizaciones barriales cumplen un rol central para garantizar la alimentación básica, especialmente de niños y adultos mayores.

La solidaridad vecinal vuelve a ocupar un lugar protagónico: intercambio de productos, ferias populares y redes de ayuda mutua funcionan como mecanismos de contención frente a la falta de respuestas inmediatas.

La crisis económica contra la educación y el futuro

La crisis económica también impacta en las trayectorias educativas. En muchas familias del Conurbano, adolescentes y jóvenes deben combinar estudio y trabajo informal para contribuir al ingreso del hogar, lo que pone en riesgo la continuidad escolar y limita las oportunidades a largo plazo.

Escuelas y docentes enfrentan este escenario con estrategias de acompañamiento, aunque el contexto económico sigue siendo un obstáculo estructural difícil de revertir.

Una crisis económica que se vive en el territorio

Más allá de los números macroeconómicos, la crisis se expresa en el territorio. En los barrios del Conurbano, la economía se mide en changas conseguidas, precios comparados, comidas compartidas y esfuerzos colectivos para sostener lo básico.

Mientras el país transita un proceso de reordenamiento económico, la vida cotidiana en el Gran Buenos Aires sigue marcada por la incertidumbre, la adaptación constante y una resiliencia social que se convierte en la principal herramienta para atravesar el presente.

Descuento de ANSES para las Fiestas: cómo funciona el beneficio que permite ahorrar en supermercados y comercios de todo el país

En la previa de las celebraciones de fin de año, miles de jubilados y pensionados podrán acceder a un importante descuento de ANSES que se aplica de manera automática en supermercados, tiendas de cercanía y comercios de diferentes rubros. El programa, conocido como Beneficios ANSES, fue pensado para aliviar el gasto familiar durante diciembre, uno de los meses con mayor nivel de consumo.

El beneficio corresponde a un programa oficial que otorga un descuento del 10% al 20% en compras realizadas con la tarjeta de débito donde se cobra la jubilación o pensión. El reintegro se aplica de forma automática, sin necesidad de anotarse o completar formularios.

Según fuentes oficiales, el descuento queda reflejado en el ticket o se acredita en la cuenta bancaria del beneficiario dentro de las 24 a 48 horas posteriores a la compra. Este sistema fue diseñado para simplificar el acceso y permitir que los adultos mayores puedan utilizarlo sin trámites adicionales.

El programa está destinado principalmente a:

  • Jubilados y pensionados de ANSES.
  • Titulares de algunas prestaciones sociales vinculadas al organismo.

La iniciativa busca reforzar el poder de compra de los sectores que dependen de ingresos fijos, especialmente en contextos de aumentos de precios.

Supermercados y comercios adheridos

Uno de los puntos más destacados del programa es su amplia red de comercios. El descuento de ANSES puede utilizarse en:

Supermercados de cadena

Cadenas nacionales y regionales ofrecen el reintegro en productos de consumo masivo, permitiendo ahorrar en alimentos, bebidas, artículos navideños, panificados, carnes y productos frescos.

Comercios de cercanía

Almacenes, autoservicios y locales barriales también participan del programa, lo que facilita el acceso a quienes viven lejos de grandes superficies.

Perfumerías y productos de limpieza

En estos comercios, el descuento puede alcanzar hasta el 20%, una ayuda clave para gastos habituales del hogar.

Descuentos y reintegros adicionales

Además del reintegro que otorga ANSES, algunos bancos ofrecen bonificaciones extra para quienes cobran sus haberes en sus entidades. Esto permite sumar ahorro en determinadas fechas, productos o mediante el uso de aplicaciones bancarias.

En varios casos, los bancos brindan un reintegro adicional del 5% al 10%, o bien cuotas sin interés, ampliando aún más las posibilidades de compra durante las fiestas.

Diciembre es uno de los meses con mayor impacto en los bolsillos de los jubilados, debido a gastos adicionales como: cena de Navidad y Año Nuevo, regalos y encuentros familiares, mayor consumo general en alimentos y productos festivos.

En este contexto, el descuento ANSES se convierte en una herramienta fundamental para estirar el presupuesto y sostener el consumo en un momento de fuerte demanda.

Para los jubilados y pensionados, se trata de una oportunidad concreta de mejorar su capacidad de compra en un período donde los precios suelen incrementarse.

Recomendaciones para aprovechar al máximo el beneficio

Para obtener el máximo ahorro posible, se sugiere:

  • Realizar las compras con la tarjeta de débito asociada a ANSES.
  • Consultar previamente los comercios adheridos en la zona.
  • Aprovechar promociones adicionales ofrecidas por bancos o tarjetas.
  • Planificar compras de mayor volumen en fechas donde estén disponibles los descuentos más altos.

El descuento ANSES para compras en las Fiestas representa una política concreta que permite reducir el impacto económico de fin de año. Con miles de comercios adheridos y un funcionamiento sencillo, el programa se consolida como una herramienta que acompaña a los sectores más vulnerables, ofreciendo un alivio significativo en un mes clave para el consumo.

Aguinaldo: casi un tercio de los asalariados lo destinará a pagar deudas

Cuando se acerca el fin de año y con él uno de los ingresos salariales más esperados por millones de trabajadores argentinos —el aguinaldo o Sueldo Anual Complementario (SAC)—, emerge un fenómeno que refleja con crudeza la realidad económica de una parte significativa de la población.

Según un análisis reciente, el 29 % de los asalariados registrados planea utilizar este ingreso extra para pagar deudas, dejando de lado opciones tradicionalmente vinculadas al consumo o al ocio. Esta decisión, que se ha consolidado como tendencia en 2025, evidencia cómo las tensiones económicas continúan marcando el ritmo de las decisiones financieras familiares.

El aguinaldo en Argentina es un derecho establecido por ley que corresponde al 50 % del mayor sueldo devengado en cada semestre. Se abona en dos cuotas: una en junio y otra en diciembre. Sin embargo, más allá de su carácter remunerativo, en estos tiempos se ha transformado en un salvavidas financiero para muchos hogares.

Tradicionalmente, el aguinaldo era visto por amplios sectores como una oportunidad para descansar, ahorrar o comprar bienes duraderos. En cambio, hoy se percibe —para un porcentaje creciente de trabajadores— como una herramienta necesaria para atender obligaciones acumuladas.

De deudas altas a prioridades financieras emergentes

El relevamiento que destaca este cambio en el uso del aguinaldo evidenció que casi tres de cada diez trabajadores registrados tendrán como principal destino de este ingreso extra el pago de deudas pendientes. El fenómeno, además, se ha consolidado en los últimos meses, con un aumento notable respecto a períodos anteriores.

Entre las obligaciones que más se buscan saldar con el aguinaldo se encuentran:

  • Tarjetas de crédito con altos intereses
  • Servicios básicos atrasados
  • Expensas y alquileres
  • Créditos personales o compras financiadas

Especialistas en economía doméstica señalan que esta priorización no se debe únicamente al volumen de deuda acumulada, sino también a la necesidad de recuperar liquidez inmediata, algo que muchos hogares perciben como fundamental para encarar el próximo año con mayor tranquilidad.

La caída del consumo tradicional del aguinaldo

La moda del consumo navideño o la planificación de vacaciones con el aguinaldo parecen haber quedado en el pasado para muchos trabajadores. Datos de distintas encuestas y análisis socioeconómicos muestran que los rubros no esenciales —como viajes, compras de bienes duraderos de alto valor o entretenimiento— se encuentran en marcada baja como destinos del SAC 2025.

Este giro obedece, en parte, a una mayor cautela frente a la incertidumbre económica persistente. En un contexto en el que los salarios han perdido poder adquisitivo frente a la inflación en los últimos años, el dinero extra del aguinaldo ya no se piensa como ganancia disponible, sino como herramienta para garantizar la estabilidad familiar.

Mientras que años atrás las agencias de turismo, comercios y servicios vinculados al ocio advertían picos de consumo durante diciembre asociados al aguinaldo, esta vez las perspectivas son muy diferentes. Cada vez menos trabajadores lo destinan a:

  • Vacaciones o escapadas de fin de año
  • Equipamiento electrónico o electrodomésticos
  • Compras de bienes suntuarios

Los economistas interpretan este cambio como consecuencia directa de la presión que ejercen las deudas acumuladas y los compromisos financieros del día a día sobre cualquier gasto discrecional.

Una postal de la economía de los hogares

El uso prioritario del aguinaldo para cancelar deudas refleja —en términos más amplios— una realidad económica cotidiana: aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de ordenamiento o estabilización, la recuperación del salario real todavía no alcanzó a revertir por completo el impacto de los últimos años.

Esto implica que muchos hogares se enfrentan con ingresos que alcanzan justo para cubrir lo básico, y cualquier ingreso extra se convierte en un recurso escaso que debe emplearse con máxima eficiencia.

No obstante la urgencia por cancelar deudas, existe un segmento de trabajadores que intenta equilibrar sus prioridades. Una porción menor contempla destinar parte del aguinaldo a ahorro o inversión, aunque no en la medida en que solía hacerse décadas atrás.

Entre quienes optan por esta alternativa, algunos objetivos más frecuentes son:

  • Generar un colchón de emergencia
  • Invertir en instrumentos de bajo riesgo
  • Separar fondos para educación o salud

Sin embargo, la proporción de quienes priorizan el ahorro es menor en comparación con otros destinos del aguinaldo, sobre todo frente a la presión de gastos inmediatos.

Consecuencias sociales y económicas

El hecho de que una proporción significativa de asalariados utilice el aguinaldo principalmente para atender deudas tiene efectos visibles en otros sectores de la economía. Por un lado, sectores vinculados al consumo masivo y a la demanda discrecional pueden registrar un menor movimiento financiero durante la temporada navideña. Por otro, servicios financieros y entes de cobro de servicios se benefician de un flujo de pagos que, de otra forma, se hubiese postergado.

Desde una mirada más amplia, esta tendencia pone de manifiesto cómo las decisiones microeconómicas de los hogares se alinean con un mayor enfoque en la estabilidad financiera básica y la reducción del estrés económico.

María, una docente de 42 años, comenta que su primera opción es cancelar el saldo pendiente de su tarjeta de crédito. “Antes pensaba en renovar mi computadora o hacer un viaje corto, pero hoy lo más importante es llegar a enero sin deber nada”, afirma.

Gabriel, enfermero en un hospital público, comparte una decisión similar: “Uso el aguinaldo para ponerme al día con las expensas y algunos servicios que se fueron atrasando. Si sobra algo, lo ahorro. Pero lo principal es no empezar el año con deudas”.

Historias como estas se repiten en numerosas provincias argentinas, donde el aguinaldo se traduce en una posibilidad para recomponer la salud financiera familiar.