La noticia de un nuevo hecho delictivo que involucra a un veterano de la Guerra de Malvinas conmueve al conurbano bonaerense. Seis delincuentes desvalijaron una vivienda en la localidad de Billinghurst, en el partido de General San Martín, Buenos Aires, y entre los objetos sustraídos se encuentra un trofeo simbólico de valor inapreciable: las medallas de la guerra que pertenecían al excombatiente.
El atraco se perpetró durante la madrugada del sábado pasado. Los ladrones —seis personas encapuchadas, algunos de ellos aparentemente menores de edad— saltaron una medianera, rompieron la reja de una ventana y accedieron al interior de la vivienda.
Los dueños de casa, un hombre de 63 años y su esposa, se encontraban fuera: vacacionaban en la costa atlántica. Una vecina vio el portón abierto, los alertó, y avisaron a su hija, quien denunció lo ocurrido. Pero al llegar la policía, los delincuentes ya se habían fugado.
Dentro de lo que robaron hay joyas, electrodomésticos y efectos personales, pero lo que más duele a la familia fueron las medallas de la guerra de Malvinas —símbolos de honor y sacrificio.
Antes de llevarse todo, los ladrones dejaron un televisor y otros bienes encima de un colchón, aparentemente preparados para llevárselos en una segunda incursión.
El valor simbólico de las “medallas de la guerra”
Para quienes participaron en la Guerra de Malvinas, esas medallas significan muchísimo más que un simple galardón militar. Representan historias de valentía, sacrificio, memoria, identidad y orgullo. Perderlas no tiene un valor económico comparable, sino un golpe emocional profundo.
Familias de excombatientes suelen conservar esos galardones con extremo cuidado: cada medalla resume una vida dedicada a la defensa del país, a la lealtad con sus compañeros y al recuerdo de los caídos. Que sean objeto de robo revela una insensibilidad brutal hacia ese simbolismo.
La hija del veterano expresó su indignación: “Lo que más bronca nos da es que se llevaron las medallas que tienen un valor sentimental superimportante”.
Además, denunció que tras hacer público el robo —y difundir los videos de seguridad en redes—, recibió amenazas, lo que agrava aún más la situación.
Para el excombatiente, recuperar esas medallas ya no será posible: son irreemplazables. Por eso, la familia pide públicamente que quienes las robaron, en caso de poder, las devuelvan.
