Este viernes 5 de diciembre de 2025, cientos de miles de pasajeros del Área Metropolitana de Buenos Aires se enfrentan a una mañana con incertidumbre en el transporte público. El gremio Unión Tranviarios Automotor (UTA) ratificó la medida de fuerza contra las empresas que no abonaron en tiempo y forma los salarios correspondientes al mes de noviembre.
Según informó la UTA, varias compañías de transporte aún no depositaron la totalidad de los haberes ni el aguinaldo correspondiente a noviembre. En consecuencia, el sindicato decidió poner en marcha una abstención de tareas desde las 00:00 de este viernes 5 de diciembre, hasta tanto no se regularice la situación.
La UTA advirtió con claridad: “el salario es el sustento directo de nuestras familias; sin pago no hay servicio”.
Por su parte —y aunque el gobierno nacional acaba de aprobar un aumento del 15 % en los subsidios destinados al transporte— las empresas advirtieron dificultades presupuestarias para afrontar las obligaciones salariales.
Qué líneas ya confirmaron su adhesión a la medida
La lista definitiva puede variar a lo largo de la mañana, ya que algunas empresas podrían regularizar los pagos y retomar el servicio. Sin embargo, estas son algunas de las líneas que ya fueron confirmadas sin servicio: 22, 33, 44, 55, 75, 101, 119, 153, 159, 219, 253, 300, 321, 383, 500, 501, 502, 504, 506, 507, 508, 583, 584, 603, 619, 624.
En particular, la empresa MOQSA notificó que no circularán sus unidades: entre ellas, las líneas 159, 219, 300, 372, 584, 603 y 619.
Desde la UTA aclararon que la medida es parcial: solo las líneas cuyos trabajadores no cobren en tiempo y forma se adhieren al paro. En el resto, el servicio podría mantenerse sin novedades.
Impacto en pasajeros: qué tener en cuenta
- Esta paralización afecta principalmente líneas del conurbano bonaerense y del primer cordón del AMBA, lo que puede complicar los desplazamientos habituales hacia la Ciudad.
- Muchos usuarios dependerán de combinaciones alternativas: trenes, subtes, transporte privado o apps de movilidad.
- La incertidumbre se mantiene: la UTA anticipó que, si se acreditan los sueldos durante el día, el servicio podría normalizarse de inmediato.
El paro volvió a exponer las tensiones del sistema de subsidios al transporte. El reciente aumento aprobado por el Estado no alcanzó para evitar la medida de fuerza. Algunas empresas denunciaron que, pese a la suba, los costos operativos —inflación, aumento del combustible, mantenimiento de las unidades— superan sus ingresos.
Desde el gobierno, se intenta relativizar la responsabilidad: señalan que las empresas privadas tienen la obligación de administrar sus recursos, y que el Estado ya reforzó los subsidios. Aun así, la crisis del transporte volvió a golpear a los trabajadores y a los usuarios.
El episodio revela, una vez más, la fragilidad del sistema de transporte público frente a retrasos salariales y conflictos laborales. Y deja en evidencia que, para muchos bonaerenses, el colectivo sigue siendo un eslabón expuesto al desequilibrio económico.
