El Presidente ratificó su decisión de vetar el aumento a las jubilaciones y la declaración de emergencia en discapacidad aprobados por el Senado, argumentando que las medidas son insostenibles fiscalmente y responden a maniobras políticas.
Durante un discurso ofrecido en la Bolsa de Comercio, Javier Milei fue enfático: vetará los proyectos que implican un aumento en las jubilaciones y la declaración de emergencia en materia de discapacidad. La declaración se produjo pocas horas después de que el Senado diera media sanción a ambas iniciativas, que el Gobierno nacional había cuestionado por su impacto en las cuentas públicas.
El mandatario consideró que la aprobación legislativa de estas propuestas fue un intento desesperado de la oposición frente al panorama electoral. “Lo que ocurrió hoy es un acto de desesperación, porque saben que en octubre vamos a arrasar”, aseguró. Según Milei, el Gobierno ya anticipaba este movimiento por parte del Congreso: “Lo que pasó hoy, ya lo sabíamos ayer. Sepan que están desesperados”.
«Vamos a vetar»: la estrategia del Gobierno frente al gasto previsional
Frente al respaldo legislativo a las iniciativas vinculadas a jubilaciones y discapacidad, Milei anunció que recurrirá a su potestad de veto. De manera tajante, advirtió: “Vamos a vetar. Si el veto se mantiene, no varía el gasto público. Habrá un poco de volatilidad mientras esto dure y se acabó”.
El Presidente dejó abierta la posibilidad de que el Congreso insista con la aprobación de las leyes vetadas, aunque advirtió que en ese caso el Ejecutivo recurrirá a la vía judicial. “Si no conseguimos los números para sostener el veto, lo vamos a judicializar. El germen socialista avanza sobre el cerebro de la gente, pero si el veto se cae, vamos a ir a la Justicia”.
Sin embargo, también reconoció que una resolución judicial rápida resulta improbable antes del 11 de diciembre. “Difícilmente encontremos una solución judicial antes de esa fecha. Los tiempos judiciales son más lentos. En ese período, vamos a tener más volatilidad, bajará el ritmo del crecimiento y la inflación descenderá más lentamente. Pero a largo plazo, no va a cambiar nada”.
Durante su intervención, Milei subrayó que la política de superávit fiscal es permanente y reiteró su compromiso con la ortodoxia económica. “No nos van a sacar de la ortodoxia monetaria, fiscal ni cambiaria. No vamos a abandonar el régimen de la libertad. Vamos a hacer, consecuentemente, Argentina grande de nuevo”.
El Presidente también cuestionó duramente el accionar de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien responsabilizó por permitir que se desarrollara la sesión que terminó con la aprobación de los proyectos. “Lo hicimos con el 15% de la Cámara de Diputados, siete senadores, una traidora… pero con el mejor jefe de Gabinete de la historia: Guillermo Francos”, expresó.
Críticas al populismo fiscal y defensa del rumbo económico
Milei defendió los resultados económicos de su gestión, destacando que la deuda no se incrementó y que la Argentina ha recuperado su solvencia intertemporal. “Por eso, el riesgo país bajó de 3000 a 700 puntos básicos, pese a la casta política, a los degenerados fiscales y a estos primates que creen que la restricción presupuestaria es algo flexible”, lanzó con tono provocador.
Según el mandatario, la reducción del riesgo país tiene un efecto directo en la economía real. “Eso hace caer la tasa de interés, permite acumular capital, mejora la productividad de los trabajadores y permite pagar mejores salarios. Es una contradicción que estas bestias hablen del bienestar de la gente mientras fabrican riesgo país”, sostuvo.
En su visión, el impacto de estas iniciativas legislativas es regresivo. “Lo que hacen es descapitalizar la economía, y a quienes más perjudican es a los que menos tienen”, remató.
