La Inflación baja en los números, pero aún no se percibe en el supermercado

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Mientras los informes oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelaron que la inflación de mayo alcanzó un 1,5 %, perforando por primera vez en meses el piso del 2 %, numerosos consumidores continúan expresando su escepticismo. «Eso no es lo que veo en el supermercado», se escucha frecuentemente entre quienes observan con desconfianza los datos oficiales. Este fenómeno, lejos de limitarse a cuestiones partidarias, refleja una distancia entre los indicadores estadísticos y la experiencia cotidiana de la población.

El Desacople entre el IPC y el Bolsillo de los ConsumidoresA pesar de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una marcada desaceleración, muchos ciudadanos siguen percibiendo que los precios continúan elevados. Este desacople se explica, según especialistas consultados, por la combinación de varios factores que van más allá de las cifras generales. Las estadísticas oficiales reflejan un promedio de los precios relevados, pero el consumidor focaliza su atención en productos de consumo diario, como los alimentos y artículos de primera necesidad, donde las subas siguen resultando significativas.

El Impacto Persistente de los Servicios Públicos en la Inflación Real

Gran parte de la explicación de este fenómeno se encuentra en el peso creciente de los servicios públicos dentro del gasto mensual de las familias. Las subas acumuladas en tarifas de electricidad, gas, telefonía, internet, medicina prepaga y colegios privados, que se aplicaron desde el inicio del gobierno de Javier Milei en diciembre de 2023, continúan generando un fuerte impacto sobre el ingreso disponible.

Aun cuando los alimentos registraron en mayo menores incrementos, las tarifas de servicios esenciales absorbieron una porción mayor del salario, limitando así el margen para otros consumos. Este efecto, conocido como «inflación percibida», alimenta la sensación de que el costo de vida sigue siendo elevado, aunque las estadísticas muestren una mejora.La Inflación de Servicios y su Incidencia en el Poder AdquisitivoDentro de la estructura de la inflación, los servicios ganaron protagonismo. Este rubro, menos sensible a las políticas de control inmediato, arrastra aumentos que afectan directamente el presupuesto familiar. La recuperación salarial, aún insuficiente para compensar la pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos años, tampoco logró revertir esta sensación de ajuste permanente.Los aumentos salariales fueron negociados en un contexto de caída previa del salario real, lo que hizo que, aun con recomposiciones, el bolsillo de los trabajadores siga sintiendo el peso de las tarifas y los servicios. La inflación, entonces, ha comenzado a desacelerarse en los números, pero no así en la experiencia cotidiana.

La Canasta Básica: Un Termómetro Más Cercano a la Realidad

Aunque el IPC mide una amplia gama de productos y servicios, los consumidores suelen basar su percepción en la evolución de la canasta básica. Los alimentos, las bebidas, los productos de higiene y limpieza, entre otros bienes esenciales, marcan con mayor claridad el pulso del costo de vida diario.Cuando el INDEC informa una inflación mensual del 1,5 %, pero el consumidor observa que la leche, el pan, la carne o las frutas continúan con precios elevados, la confianza en las estadísticas oficiales se erosiona. Este fenómeno alimenta la brecha entre la inflación estadística y la inflación percibida, donde la segunda se construye sobre el impacto directo en el consumo cotidiano.

La Psicología de la Inflación y la Sensación de No Mejoría

La inflación no solo actúa sobre los números, sino también sobre las emociones y la percepción social. El golpe psicológico que producen meses o años de aumentos continuos genera un clima de desconfianza difícil de revertir rápidamente, incluso cuando los indicadores empiezan a mostrar signos positivos.Para gran parte de la población, el simple hecho de entrar al supermercado y ver que los precios no retroceden (aunque hayan dejado de subir a ritmo acelerado) alimenta la sensación de que «todo sigue caro». Este efecto psicológico juega un rol determinante en la construcción de expectativas y en la confianza en los datos oficiales.

El Rol del Kirchnerismo y las Disputas Políticas en el Debate sobre la Inflación

Si bien el kirchnerismo suele cuestionar las cifras oficiales como estrategia política, el fenómeno de la inflación percibida excede las disputas partidarias. El escepticismo ciudadano respecto a las estadísticas no es exclusivo de un sector ideológico, sino que se ha instalado como una reacción natural frente a años de manipulación estadística y desfasajes entre los informes oficiales y la realidad palpable.

Durante años, los escándalos en torno al INDEC minaron la credibilidad de los indicadores económicos. Aun cuando actualmente el organismo busca recuperar su prestigio, la herida de la desconfianza continúa abierta para un amplio sector de la sociedad, que sigue evaluando la inflación con el termómetro personal del changuito del supermercado.