La economía argentina atraviesa un momento delicado. Según estimaciones privadas, la actividad volvió a caer en julio, lo que configuró la tercera contracción mensual consecutiva. Este dato marca la peor racha negativa en más de un año y genera inquietud en los sectores productivos y financieros.
El deterioro se refleja en casi todos los indicadores, con la excepción de algunos rubros puntuales como la producción petrolera y el sector bancario. Sin embargo, el resto de las áreas muestra señales de estancamiento o retroceso.
El INDEC informó que en junio el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se contrajo un 0,7 % frente a mayo. El registro fue el segundo nivel más bajo desde noviembre de 2024.
Aunque en la comparación interanual se anotó un crecimiento del 6,4 %, lo cierto es que el impulso observado a comienzos de 2025 se fue desinflando rápidamente. Los analistas coinciden en que el rebote posterior a la recesión se agotó.
Julio: nuevas proyecciones en rojo
Diversas consultoras adelantaron que julio habría cerrado con cifras negativas:
- Analytica estimó una leve caída del 0,1 %.
- Equilibra calculó un retroceso del 0,3 %, atribuido en gran parte a la caída del agro, que bajó 2,3 % por las demoras en la cosecha de maíz.
- El índice PulsoPBA, del Banco Provincia, mostró una leve suba mensual de 0,2 %, aunque al observar las últimas cuatro semanas se registró una contracción acumulada del 0,4 %.
La tendencia marca que la actividad económica sigue debilitándose, más allá de los rebotes puntuales.
Sectores más golpeados
La crisis no afecta a todos por igual. Entre los sectores que más retrocedieron se destacan:
- Pesca: con un derrumbe del 70,6 %, debido a la caída de la demanda internacional.
- Industria manufacturera: retroceso del 1,5 %.
- Comercio: caída del 1,2 %, golpeado por la pérdida de poder adquisitivo.
- Construcción: descenso del 0,3 %, reflejo de la paralización de obras públicas y privadas.
En contrapartida, solo el petróleo y la actividad bancaria lograron escapar del rojo, mostrando números positivos en un contexto adverso.
El diagnóstico de las principales firmas de análisis económico es contundente:
- Equilibra advierte que, con julio, la economía sumará tres meses seguidos en baja. Aunque el dato interanual sigue en positivo, la tendencia de corto plazo es de deterioro.
- LCG señala que en los últimos cuatro meses la economía acumula una contracción del 1,3 %, lo que marca el final del rebote inicial.
- FIEL registró en julio una caída industrial del 1,4 % respecto a junio y del 3,3 % en la comparación anual.
El panorama general, coinciden, es de desaceleración marcada y de dificultades para sostener la recuperación.
Factores que explican el enfriamiento
El retroceso no responde a un solo motivo. Entre los factores más influyentes se destacan:
- La volatilidad cambiaria, que impacta en precios y expectativas.
- La suba de tasas de interés, que restringe el crédito y frena la inversión.
- El ajuste monetario, que si bien busca consolidar la baja de la inflación, enfría al mismo tiempo el consumo y la producción.
Este cóctel golpea de lleno a las empresas y a los hogares, que sienten cada vez más el freno en la actividad.
El consenso de los economistas es que la recuperación será lenta y dependerá de varios factores: la estabilidad del dólar, la evolución de la inflación y la posibilidad de que se reactive la obra pública y la inversión privada.
Mientras tanto, la economía argentina se enfrenta a un panorama complejo: con sectores productivos debilitados, con el consumo interno en retroceso y con un escenario externo que tampoco aporta grandes alivios.
