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Impuesto a los combustibles: el Gobierno volvió a postergar el aumento

El Ejecutivo prorrogó nuevamente la actualización de los impuestos que gravan los combustibles para evitar que el incremento se traslade a los precios de las estaciones de servicio. La decisión fue oficializada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial y se enmarca en la estrategia de contener la inflación.

El Gobierno nacional volvió a postergar el aumento del impuesto a los combustibles y decidió diferir la actualización de los gravámenes que se aplican sobre las naftas y el gasoil. La medida fue establecida mediante un decreto y tiene como principal objetivo moderar el impacto de los costos energéticos sobre los consumidores y evitar nuevas presiones sobre la inflación.

La decisión fue oficializada este viernes a través del Decreto 1305, publicado en el Boletín Oficial. La normativa lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo.

Desde el Poder Ejecutivo se busca mantener contenido el componente impositivo de los combustibles durante noviembre y evitar que una nueva actualización genere incrementos adicionales en los surtidores. La estrategia forma parte de una política que apunta a sostener la desaceleración de los precios y reducir el impacto de los costos de transporte y logística sobre la economía.

En los fundamentos de la disposición se señaló la necesidad de continuar estimulando el crecimiento económico mediante un sendero fiscal sostenible. En ese marco, se resolvió volver a diferir la aplicación de los incrementos correspondientes al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).

La postergación alcanza nuevamente a la actualización completa de los impuestos, en lugar de aplicar aumentos parciales como ocurrió en otros períodos. De esta manera, se mantiene el esquema utilizado durante abril, junio, septiembre y octubre, cuando también fueron aplazados ajustes previstos en la normativa.

Impuesto a los combustibles: por qué el Gobierno volvió a postergar el aumento

La actualización de los impuestos a los combustibles está vinculada con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). De acuerdo con el mecanismo establecido, los valores del ICL y del IDC deben ajustarse tomando como referencia la variación trimestral de la inflación.

Sin embargo, el calendario de aplicación de esos incrementos volvió a ser modificado por el Gobierno nacional. A través del nuevo decreto, se decidió postergar la actualización para evitar que el componente impositivo presione sobre los precios finales de las naftas y el gasoil.

La medida busca reducir el impacto que tendría un aumento tributario sobre diferentes actividades económicas. Los combustibles representan un insumo fundamental para el transporte de pasajeros, la distribución de mercaderías, la producción industrial y el funcionamiento de numerosas actividades comerciales.

Por ese motivo, una suba en los impuestos puede trasladarse a distintos eslabones de la cadena de costos y terminar repercutiendo en los precios de bienes y servicios.

Desde la Casa Rosada se intenta evitar ese efecto y mantener una mayor estabilidad en los valores de los surtidores. No obstante, la postergación impositiva no significa que los precios de los combustibles vayan a permanecer necesariamente congelados.

Los valores finales también dependen de las decisiones comerciales de las petroleras, que tienen en cuenta el precio del petróleo, los costos operativos, las condiciones del mercado y otras variables que intervienen en la formación de los precios.

En consecuencia, aunque el incremento tributario haya sido diferido, todavía pueden producirse modificaciones en los precios de las estaciones de servicio por otros factores.

Nafta y gasoil: qué pasará con los precios de los combustibles en noviembre

La decisión oficial representa un alivio parcial para los consumidores, ya que evita que se incorpore un nuevo aumento impositivo a los valores de las naftas y el gasoil durante el período alcanzado por la postergación.

El objetivo es contener los costos asociados al abastecimiento de combustibles y reducir las posibilidades de que se produzcan nuevos incrementos en el transporte y la logística.

Sin embargo, el escenario energético de noviembre estará marcado por otros ajustes que sí fueron confirmados. Entre ellos se encuentran las actualizaciones de las tarifas de electricidad y gas, que tendrán impacto sobre los presupuestos de los hogares, los comercios y las industrias.

De esta manera, mientras el impuesto a los combustibles continuará sin la actualización prevista, los usuarios deberán afrontar nuevos valores en los servicios públicos.

A esto se suma la modificación de los beneficios correspondientes al régimen de Zonas Frías en distintas localidades del país. Como consecuencia de los cambios dispuestos, miles de usuarios dejarán de recibir el descuento del 50% que tenían sobre el consumo de gas.

En determinados casos, quienes estén incorporados al Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) podrán acceder a una bonificación del 20%, de acuerdo con las condiciones establecidas para ese beneficio.