Hallan otra ballena muerta en Zárate: ya son tres en menos de dos semanas

Ballena Ballena

La aparición de una nueva ballena muerta en aguas del río Paraná, justo debajo del puente Zárate–Brazo Largo, volvió a encender las alarmas entre especialistas y autoridades ambientales. Con este hallazgo, ya son tres los ejemplares encontrados sin vida en la región en apenas doce días.

El cuerpo fue divisado el lunes por la tarde flotando en las aguas cercanas al complejo vial que une las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. Se trataría de una ballena jorobada de aproximadamente 10 metros de largo, según las primeras observaciones realizadas por equipos de Prefectura Naval y técnicos del Conicet.

El ejemplar se encontraba en avanzado estado de descomposición, lo que representa un desafío para determinar con precisión las causas de la muerte. Desde la Dirección Nacional de Fauna Silvestre confirmaron que se están recolectando muestras para estudios posteriores.

Una seguidilla que inquieta

El caso se suma a los recientes hallazgos de otros dos cetáceos en las costas del Río de la Plata. El 9 de julio, una ballena sei juvenil fue encontrada sin vida en Vicente López. Solo seis días más tarde, el 15 de julio, apareció otro ejemplar similar en la Costanera Norte, frente al Parque de la Memoria.

En los tres casos se trata de animales jóvenes, de entre 8 y 12 metros de longitud, y según los especialistas podrían haber ingresado al río desorientados. La presencia de corrientes inusuales, sumada a su falta de experiencia en las rutas migratorias, podría haber sido determinante.

Aunque los análisis todavía están en curso, los investigadores manejan varias hipótesis sobre las causas de muerte de estas ballenas:

  • Desorientación geográfica, al internarse en aguas inadecuadas como el Río de la Plata o el Paraná.
  • Mal estado de salud previo, que habría debilitado su capacidad de orientación y adaptación.
  • Interacción con embarcaciones, aunque no se han encontrado indicios visibles de colisión.
  • Contaminación o enfermedades, que serán evaluadas con pruebas toxicológicas y patológicas.

Un dato relevante es que no se detectaron rastros de petróleo ni manchas en el agua o en los cuerpos, lo que por el momento descarta la hipótesis de derrames industriales.

Qué dicen los especialistas

Desde la Fundación Cethus, dedicada al estudio de cetáceos, indicaron que la aparición de estos ejemplares en zonas no habituales podría deberse a cambios en los patrones migratorios o a una alteración en los ecosistemas marinos. “El hecho de que sean animales jóvenes puede indicar que se separaron de su grupo o que se desorientaron por factores ambientales o acústicos”, señalaron.

Además, se recordó que la especie sei está catalogada como en peligro de extinción, por lo que estos eventos adquieren una dimensión aún más preocupante.

Tras el hallazgo, se desplegó un operativo coordinado entre Prefectura Naval, Defensa Civil y el Conicet, que incluyó el traslado del cuerpo y su análisis in situ. Las muestras serán enviadas a laboratorios especializados para su evaluación.

Las autoridades también pidieron a la población que, en caso de detectar otros ejemplares, no se acerque ni intente manipular el cuerpo y que dé aviso inmediato a los organismos competentes. “Además del riesgo sanitario, es clave preservar la escena para que los estudios puedan realizarse correctamente”, explicaron desde Fauna Silvestre.

Preocupación por el ecosistema marino

Aunque no es la primera vez que una ballena aparece en aguas interiores, la frecuencia y cercanía entre estos eventos ha generado preocupación en la comunidad científica. Algunos expertos advierten sobre posibles impactos del cambio climático o alteraciones en la temperatura del agua, factores que podrían estar afectando los corredores migratorios naturales.

“Estos animales suelen viajar miles de kilómetros desde las zonas de alimentación en el sur hacia áreas más cálidas para reproducirse. Pero si las condiciones cambian, su navegación puede verse afectada”, explicó una investigadora del Instituto de Conservación de Cetáceos.

El fenómeno ha reactivado el debate sobre la necesidad de mayor monitoreo marino y de fortalecer los protocolos de respuesta ante varamientos. También se plantean nuevas discusiones en torno al tránsito fluvial en zonas sensibles y el impacto de la actividad humana en la fauna marina.

Mientras se esperan los resultados de laboratorio que permitan aclarar lo ocurrido, lo cierto es que la imagen de estas ballenas muertas en el río deja al descubierto un desequilibrio que todavía busca explicación. Una advertencia flotando en la superficie.