La relación entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue siendo clave para el futuro económico del país. En las últimas semanas, los funcionarios argentinos en Washington han estado trabajando en el borrador de un nuevo programa con el organismo, aunque no hay un pedido formal por parte del gobierno. El FMI, por su parte, parece estar dispuesto a esperar hasta bien entrado el 2025 antes de llegar a un nuevo acuerdo.
El plan del gobierno argentino es alinear la inflación con el ritmo de la devaluación. Para ello, es crucial que la recesión continúe debilitando la economía, mientras se evita una devaluación abrupta. Este enfoque fue comunicado nuevamente al FMI en los últimos días, y aunque el panorama financiero ha mejorado ligeramente gracias a factores como el blanqueo de capitales, la liquidación de exportaciones y el carry trade derivado de la baja en el valor de los dólares financieros, no se ha eliminado por completo la incertidumbre.
Luis Caputo, el ministro de Economía, ha aprovechado este «veranito financiero» para postergar un acuerdo con el FMI a corto plazo. Sin embargo, los analistas advierten que esta mejora temporal no despeja las dudas sobre el último trimestre del año, ya que las reservas del país siguen siendo insuficientes.
Aunque en Buenos Aires el gobierno argentino presenta una imagen optimista de la situación económica, en Washington los representantes argentinos siguen negociando activamente con el FMI. El objetivo es tener preparado un borrador del nuevo programa que sea aceptable para ambas partes. De hecho, el gobierno ha fijado un plazo ambicioso: cerrar un acuerdo preliminar antes de que cambien las autoridades en Estados Unidos tras las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2024.
Se espera que las nuevas autoridades estadounidenses, ya sea con Kamala Harris o Donald Trump en la presidencia, implementen cambios significativos en los departamentos de Estado y Tesoro, dos organismos clave en la aprobación de un nuevo acuerdo con Argentina a través del FMI. Con la nueva administración asumiendo el 20 de enero de 2025, el gobierno argentino busca avanzar lo máximo posible antes de esta fecha.
Los desafíos del nuevo programa con el FMI
Uno de los principales obstáculos que enfrenta Argentina es cumplir con las exigencias del FMI para acceder a nuevos fondos. El organismo requiere que el país adopte una serie de reformas económicas, que incluyen respetar el déficit fiscal cero y realizar cambios estructurales en el gasto público. Sin embargo, implementar estos cambios será difícil sin el respaldo social necesario, especialmente en un año electoral.
Además, el presidente Javier Milei podría no estar en condiciones de hacer los ajustes que pide el FMI para recibir lo que se conoce como «new money». Este nuevo financiamiento es crucial para refinanciar la deuda del país con la institución que dirige Kristalina Georgieva. Sin embargo, el gobierno argentino ha dejado claro que su prioridad en los próximos meses es mantener la inflación en niveles manejables, después de haber reducido la inflación mensual del 25% en diciembre de 2023 al 4,2% en agosto de 2024.
La posibilidad de un Extended Fund Facility (EFF)
Uno de los escenarios más discutidos es la posibilidad de que Argentina firme un Extended Fund Facility (EFF) con el FMI, un programa de financiamiento a largo plazo diseñado para países con problemas de deuda prolongados. Este tipo de programa permitiría a Argentina extender el período de repago de su deuda, lo que aliviaría la presión sobre el gobierno en el corto plazo.
No obstante, si no se llega a un acuerdo con el FMI antes del vencimiento del programa actual a fin de año, el país podría buscar financiamiento a través de un consorcio de bancos o utilizando el oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) depositado en Londres. Esta opción, aunque riesgosa, le daría al gobierno una ventana para negociar un nuevo acuerdo con el FMI a lo largo de 2025, con la esperanza de obtener más financiamiento en 2026.
