Cotización del Dólar Hoy

El dólar en movimiento: el desarme silencioso de las bandas cambiarias y el rol de Washington

El dólar argentino se encuentra en el centro de un reacomodamiento silencioso. El esquema de bandas cambiarias, que durante meses operó como freno para la volatilidad, comienza a desarmarse en medio de presiones internas, señales del mercado y recomendaciones provenientes de Washington. El proceso, que el Gobierno procura manejar con cautela, abre interrogantes sobre el rumbo económico en la recta final del año.

El Banco Central (BCRA) había establecido un sistema de flotación administrada con un piso cercano a los $ 946 y un techo próximo a los $ 1.478. Dentro de ese rango, la autoridad monetaria intervenía de manera limitada, tratando de dar previsibilidad al mercado cambiario.

Sin embargo, con el correr de los meses, ese esquema mostró sus límites: la acumulación de reservas resultó insuficiente, la credibilidad se fue erosionando y la brecha con los dólares financieros volvió a presionar. En los hechos, el corsé cambiario se transformó en un mecanismo rígido que ataba de manos al Gobierno frente a los movimientos especulativos.

Las elecciones y la presión sobre el dólar

En la previa electoral, el mercado comenzó a anticipar un salto del tipo de cambio. La dolarización de carteras, la menor liquidación del agro y la ampliación de la brecha con el contado con liquidación, que llegó a duplicarse en apenas semanas, fueron claros síntomas de esa expectativa.

El Tesoro intentó contener el escenario con compras por más de 700 millones de dólares en tres días, pero la presión fue más fuerte que las intervenciones oficiales. Los operadores ya descontaban que, una vez pasadas las urnas, la cotización del dólar debería reacomodarse.

Con el resultado electoral en el horizonte, Washington empezó a marcar el camino. El Tesoro estadounidense, encabezado por Scott Bessent, habría diseñado un programa de apoyo que incluye un swap de monedas por unos 20.000 millones de dólares, destinado a reforzar reservas y facilitar la transición.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, plantea que Argentina debe avanzar hacia un esquema más flexible. Exfuncionarios como Alejandro Werner recomiendan directamente una flotación plena, acompañada de un plan integral: acumulación de reservas, independencia del BCRA y una regla fiscal de equilibrio.

Entre la flotación pura y la flotación “sucia”

El consenso dentro de los analistas es que el desarme total e inmediato de las bandas sería riesgoso. Por eso, gana terreno la idea de una “flotación sucia”, en la que el dólar pueda moverse con mayor libertad, pero con intervenciones puntuales para evitar saltos bruscos.

En paralelo, el Tesoro lanzó bonos “dólar linked” con vencimientos a corto plazo para desalentar la especulación y ofrecer cobertura en pesos. Con este tipo de instrumentos, el Gobierno intenta amortiguar la transición hacia un régimen cambiario más abierto.

Los desafíos que vienen

El camino hacia un dólar más libre no está exento de obstáculos. Para que el cambio sea sostenible, el país deberá enfrentar tres grandes retos:

  • Acumular reservas que permitan al BCRA intervenir en caso de shocks externos.
  • Recuperar credibilidad institucional, garantizando independencia y reglas claras en la política monetaria.
  • Lograr consensos políticos que aseguren continuidad en las reformas y eviten retrocesos.