El desempleo no cede y se mantiene en 7,6 %  según datos de Indec

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La tasa de desocupación en Argentina se mantuvo en 7,6 % durante el segundo trimestre de 2025, según el último informe del Indec. Aunque la cifra parece estable respecto del año pasado, detrás de ese porcentaje hay un dato inquietante: 7.421 personas más pasaron a engrosar las filas de los desempleados.

En un contexto de alta inflación y estancamiento económico, el número revela que el mercado laboral no logra generar empleo suficiente para absorber a quienes buscan trabajo.

Otro dato llamativo es la tasa de actividad, que alcanzó el 48,1 %. Esto significa que menos de la mitad de la población en edad de trabajar participa activamente en el mercado laboral. La cifra refleja un retroceso frente a trimestres anteriores y deja en evidencia que miles de argentinos han dejado de buscar empleo, ya sea por desaliento o por la falta de oportunidades reales.

Los jóvenes, los más golpeados

El informe muestra que la desocupación juvenil continúa siendo mucho más alta que el promedio general. La falta de experiencia, la escasa oferta de empleos formales y la precariedad de los trabajos disponibles hacen que los menores de 29 años sean los más vulnerables en este escenario.

Para muchos de ellos, la única opción sigue siendo la informalidad, un camino que no garantiza estabilidad ni derechos laborales básicos.

El Indec también reveló que el 43,2 % de los ocupados trabaja en la informalidad. En otras palabras, casi uno de cada dos trabajadores carece de cobertura social, aportes jubilatorios y condiciones dignas de contratación.

Este nivel de precarización no solo afecta a quienes trabajan en esas condiciones, sino que también erosiona la base contributiva del Estado y debilita las políticas de seguridad social.

Estabilidad engañosa: el mismo porcentaje, más desempleados

Que el índice se mantenga en 7,6 % no significa que el empleo esté estable. Por el contrario, cada vez más personas quedan fuera del mercado laboral formal. La cifra porcentual esconde una realidad más cruda: el volumen de desempleados sigue creciendo.

La persistencia de esta tasa de desocupación puede explicarse por múltiples razones:

  • Escasa creación de empleo formal que acompañe la reactivación económica.
  • Inestabilidad macroeconómica que desalienta inversiones y contrataciones.
  • Desigualdades educativas que limitan el acceso a empleos de calidad.
  • Políticas públicas insuficientes para revertir la informalidad y fomentar la inclusión laboral.

Las consecuencias son claras: más pobreza, más desigualdad y un consumo deprimido que afecta la economía en su conjunto. En los hogares más vulnerables, la combinación de inflación, salarios bajos e informalidad se traduce en una pérdida creciente del poder adquisitivo.

A esto se suma el aumento de la desigualdad generacional y de género, ya que jóvenes y mujeres son quienes encuentran mayores obstáculos al momento de conseguir trabajo.

El desafío que viene

El mercado laboral argentino enfrenta un desafío urgente: reducir la desocupación y combatir la informalidad. Para lograrlo, especialistas advierten sobre la necesidad de:

  • Impulsar incentivos a la contratación formal.
  • Desarrollar programas de capacitación laboral enfocados en los sectores más afectados.
  • Promover la inversión productiva para generar empleos de calidad.
  • Diseñar políticas específicas para jóvenes y mujeres, los más golpeados por la falta de oportunidades.