El Gobierno nacional anunció la eliminación de las retenciones para las exportaciones de carne bovina y aviar, una decisión que regirá hasta el 31 de octubre de 2025 o hasta que se alcance un tope de 7.000 millones de dólares en Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), lo que suceda primero.
La medida quedó oficializada en el Decreto 685/2025, publicado en el Boletín Oficial, y se enmarca dentro de la estrategia económica destinada a estimular las exportaciones, incrementar la llegada de divisas y mejorar la competitividad del sector agropecuario.
Retenciones cero: una apuesta al ingreso de dólares
En el texto oficial se establece que las empresas exportadoras deberán liquidar al menos el 90% de las divisas generadas en un plazo máximo de tres días hábiles desde la declaración de la operación. Con esta exigencia, el Ejecutivo busca acelerar la entrada de dólares al mercado oficial, en un contexto marcado por la escasez de reservas y la presión cambiaria.
El beneficio se suma a la eliminación de retenciones ya dispuesta para los granos y subproductos agrícolas, consolidando una política que apunta a favorecer al complejo exportador argentino.
La noticia fue recibida con optimismo por los productores ganaderos y avícolas, quienes ven en la reducción impositiva una oportunidad para mejorar la rentabilidad y ampliar los mercados externos.
Sin embargo, especialistas advierten que el impacto real podría ser moderado si la medida se percibe como transitoria. La falta de previsibilidad a largo plazo genera incertidumbre entre los actores del sector, que demandan reglas claras y permanentes para planificar inversiones.
Por otro lado, existe preocupación por el costo de los insumos clave como maíz y soja, fundamentales en la alimentación animal. Si esos precios se encarecen, podrían neutralizar parte del beneficio de la quita de retenciones y trasladarse al mercado interno.
Ventajas y riesgos de la medida
Entre los beneficios inmediatos, analistas destacan:
- Menor presión impositiva sobre exportadores.
- Mayor competitividad internacional frente a países que no aplican retenciones.
- Ingreso acelerado de divisas, crucial en el actual escenario económico.
Pero también remarcan riesgos y limitaciones:
- Duración acotada de la medida, que podría terminar antes de lo previsto si se alcanza el tope de 7.000 millones de dólares.
- Posibles aumentos de costos internos en la producción, que afectarían a los consumidores locales.
- Incertidumbre fiscal sobre cómo compensará el Estado la pérdida de recaudación.
Las entidades rurales valoraron la decisión, aunque reclamaron que se convierta en una política sostenida en el tiempo. “El campo necesita previsibilidad para invertir, no parches temporales”, señalaron desde organizaciones del agro.
Economistas consultados coincidieron en que la medida puede aportar un alivio transitorio y mejorar la entrada de divisas en el corto plazo. Sin embargo, advirtieron que su efectividad dependerá de la evolución de los mercados internacionales, los costos de producción y la estabilidad cambiaria.
