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¿Qué pasó con Maradona? La historia clínica de una muerte que pudo evitarse

Diego Armando Maradona fue más que un jugador de fútbol; fue un mito, un ídolo y una figura trascendental en la historia del deporte. Sin embargo, detrás de su legado deportivo, se esconde una historia de problemas de salud que fueron agravándose con el paso del tiempo. Su fallecimiento no fue sorpresivo ni natural, sino el resultado de un deterioro prolongado, negligencias y un entorno que falló en protegerlo.

Desde muy joven, Maradona ya padecía miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que afecta al músculo cardíaco, generando un aumento anormal en su tamaño. Muchos deportistas pueden vivir con esta condición sin mayores complicaciones, pero en el caso de Diego, su consumo crónico de drogas aceleró y agravó su deterioro.

En el año 2000, su salud mostraba signos alarmantes. Se le diagnosticó miocardiopatía dilatada, una afección que debilita el corazón y reduce su capacidad para bombear sangre de manera eficiente. A partir de este punto, su estado físico comenzó a empeorar considerablemente.

Muerte súbita o muerte anunciada

Muchas veces se confunde la muerte súbita con una muerte rápida. La muerte súbita ocurre sin previo aviso, mientras que la muerte rápida puede ser anticipada por un deterioro progresivo. En el caso de Maradona, los especialistas coinciden en que su fallecimiento no fue inesperado, sino el desenlace de un largo historial de problemas de salud.

Su primer episodio grave ocurrió en Uruguay a finales del siglo XX, cuando sufrió un paro cardiorrespiratorio. Fue reanimado con éxito, pero su corazón quedó funcionando a menos del 50 % de su capacidad. Desde entonces, su vida estuvo marcada por crisis recurrentes y una salud cada vez más frágil.

El papel de la cocaína en su deterioro

El consumo de cocaína tuvo un impacto devastador en la salud de Maradona. Esta droga es un poderoso estimulante que puede provocar infartos, hipertensión arterial, arritmias y otras afecciones cardiovasculares graves. En cualquier dosis, su toxicidad es alta, y con el tiempo puede causar daños irreversibles en el cerebro, el corazón y otros órganos vitales.

A lo largo de su vida, Diego sufrió diversos efectos asociados al consumo crónico de cocaína, como hemorragias cerebrales, episodios de insuficiencia cardíaca y deterioro neurológico. Su lenguaje y comportamiento se vieron afectados, mostrando signos de una progresiva alteración cognitiva.

Las señales que fueron ignoradas

Los efectos de la adicción no solo fueron físicos, sino también visibles en su apariencia y conducta. El uso crónico de drogas afecta la piel, el cabello y el sistema nervioso, causando problemas evidentes en la expresión y coordinación motriz.

Se ha especulado que los cambios en el color y el estilo de su cabello eran intentos de ocultar su consumo crónico. Sin embargo, ni los reflejos ni el rasurado pueden eliminar los rastros de cocaína en el organismo, que quedan registrados en el cabello y otros tejidos.

La insuficiencia cardíaca avanzada podría haber tenido una solución con un trasplante de corazón. Sin embargo, las reglas para este procedimiento son estrictas: los pacientes con adicciones activas y sin rehabilitación no son candidatos para recibir un nuevo órgano.

Maradona presentaba signos de insuficiencia cardíaca severa:

  • Falta de aire
  • Cambio de coloración en la piel por deficiencia de oxígeno
  • Edemas pulmonares recurrentes

Pero más allá de su estado físico, su historial médico y de adicciones lo dejaban fuera de cualquier lista de trasplante viable.

En sus últimos días, Diego consumió una combinación de medicamentos que, en conjunto, podían tener efectos adversos graves. Ansiolíticos, antidepresivos, anticonvulsivantes y otros fármacos fueron administrados sin una supervisión adecuada.

La fiscalía informó que no se encontraron signos de violencia en su cuerpo. Sin embargo, considerar su muerte como «natural» ignora el impacto que estas sustancias tuvieron en su sistema. Las muertes por sobredosis de medicamentos también se consideran muertes violentas en términos médico-legales.

¿Fue Maradona el responsable de su destino?

El argumento de que Maradona fue el único responsable de su deterioro es debatible. Un paciente en su condición necesita un entorno que garantice su bienestar, algo que claramente falló en su caso.

Según la ley argentina, la internación domiciliaria implica un compromiso de terceros para asegurar el seguimiento adecuado del paciente. Las irregularidades en su cuidado y la falta de atención médica especializada fueron factores clave en su trágico desenlace.