La histórica empresa argentina Georgalos atraviesa un momento de transformación que impacta de lleno en la industria nacional. En una decisión que ha generado repercusión en el sector alimenticio, se ha confirmado que una de sus golosinas más emblemáticas ya no será producida en el país, sino en el exterior. Este giro estratégico responde a una combinación de factores económicos, logísticos y estructurales que vienen afectando a la producción local desde hace años.
La compañía Georgalos, con planta en la localidad de Victoria, partido de San Fernando, ha decidido trasladar parte de su producción al exterior. En particular, se ha optado por fabricar en China los tradicionales caramelos masticables Flynn Paff, un producto que ha sido durante décadas uno de los más reconocidos por los consumidores argentinos.
Esta decisión ha sido tomada en un contexto donde la rentabilidad y la sustentabilidad del negocio han sido priorizadas. Según se ha explicado desde la conducción de la empresa, el objetivo principal ha sido mantener la competitividad en un mercado cada vez más exigente.
El presidente de la firma, Miguel Zonnaras, ha señalado que, si bien su perfil es profundamente industrial, las decisiones deben estar orientadas a garantizar la continuidad del negocio en el largo plazo. En ese sentido, se ha considerado que producir fuera del país resulta actualmente más viable desde el punto de vista económico.
Uno de los factores centrales que ha sido destacado por la conducción de Georgalos es que las materias primas han dejado de ser una ventaja competitiva local. En la actualidad, los insumos utilizados en la industria alimenticia poseen precios internacionales similares, lo que implica que producir en Argentina ya no ofrece beneficios significativos en ese aspecto.
Además, se ha observado que la tecnología industrial se ha estandarizado a nivel global, lo que reduce aún más las diferencias entre fabricar en el país o en el extranjero. Esto ha provocado que la competitividad dependa de otros elementos clave, como:
- La carga impositiva
- La infraestructura disponible
- Los costos logísticos
- La eficiencia operativa
En este nuevo escenario, la industria local se ha visto obligada a replantear sus estrategias para poder mantenerse en el mercado.
Otro de los puntos más críticos que ha sido señalado por Miguel Zonnaras es el peso de los impuestos en Argentina. Según su análisis, la presión fiscal ha sido uno de los principales obstáculos para sostener la producción local.
Se ha advertido que, incluso cuando se han implementado reducciones a nivel nacional, estas han sido compensadas por aumentos en los ámbitos provinciales y municipales. Como resultado, el costo total de operar en el país ha continuado siendo elevado.
Este contexto ha generado un efecto directo sobre la estructura de costos de Georgalos, impactando en la rentabilidad de sus productos y limitando su competitividad frente a alternativas importadas.
El costo logístico ha sido otro de los elementos clave en la decisión de Georgalos. En un escenario que ha sido calificado como paradójico, se ha evidenciado que transportar mercadería dentro del país puede resultar casi tan costoso como importarla desde el exterior.
Por ejemplo, se ha estimado que un flete marítimo desde China hacia Buenos Aires puede rondar los 4.000 dólares, mientras que el traslado desde provincias del interior, como Córdoba, puede alcanzar cifras cercanas a los 2.000 dólares.
Esta situación ha puesto en evidencia las limitaciones de la infraestructura logística argentina y ha reforzado la conveniencia de producir en mercados internacionales con mayor eficiencia en transporte y distribución.
