La Comunidad Indígena Punta Querandí presentó ante el Municipio de Tigre un pedido de reparación por los daños que, según sostiene, fueron provocados sobre sitios de valor arqueológico, patrimonio indígena y humedales durante el desarrollo de Nordelta. Entre las principales medidas solicitadas se encuentra el reentierro de 42 ancestros cuyos restos permanecen actualmente en el Museo de La Plata.
El planteo fue realizado en el marco de la evaluación ambiental del emprendimiento y tomó como referencia las conclusiones del Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo (EIAA), elaborado para analizar las consecuencias de casi tres décadas de urbanización en el área.
Además de la restitución de los restos humanos, la comunidad propuso la creación de un espacio destinado a preservar la memoria ancestral, la conformación de fondos de reparación para comunidades y población indígena de Tigre y la implementación de un plan destinado a restaurar el humedal afectado.
Punta Querandí también manifestó su rechazo a una eventual ampliación o densificación de Nordelta, al considerar que las medidas de reparación por los daños ya producidos no deberían quedar vinculadas a la continuidad del modelo de urbanización.
Uno de los puntos centrales del reclamo está relacionado con los sitios arqueológicos conocidos como Arroyo Sarandí 1 y Arroyo Sarandí 2. De acuerdo con la información difundida por Punta Querandí a partir del EIAA, ambos sitios habrían mantenido su integridad antes del comienzo de las obras, iniciadas en 1998.
En esos lugares fueron identificados yacimientos y enterratorios indígenas cuya antigüedad fue estimada entre los años 800 y 1400 después de Cristo. Según el estudio ambiental citado por la comunidad, posteriormente estos espacios habrían sido destruidos o sepultados como consecuencia de las obras vinculadas con el desarrollo urbanístico.
La afectación del patrimonio arqueológico y paleontológico fue caracterizada en el estudio como un impacto negativo muy alto. Para Punta Querandí, este diagnóstico constituye un elemento central para fundamentar el pedido de reparación presentado ante las autoridades de Tigre.
La problemática forma parte de una disputa que se extiende desde hace décadas y que está vinculada con la transformación de distintos sectores de los humedales de Tigre y Escobar. La defensa de los sitios ancestrales y la restitución de restos humanos se convirtieron en ejes de la organización comunitaria.
Durante los últimos años, Punta Querandí impulsó distintos procesos de restitución y reentierro, algunos de los cuales fueron concretados en territorios considerados significativos para la comunidad.
Entre las demandas planteadas se encuentra la restitución de los restos de 42 ancestros que permanecen en el Museo de La Plata. La comunidad solicita que sean reenterrados en un sector correspondiente al antiguo territorio de Arroyo Sarandí, actualmente integrado al área de Nordelta.
El pedido contempla que ese espacio sea protegido jurídicamente y reconocido como un Sitio Sagrado, de manera que pueda preservarse para el reentierro y para las prácticas vinculadas con la memoria ancestral.
La restitución de los restos ya cuenta con un antecedente administrativo. En enero de 2022, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas aprobó la restitución de los 42 ancestros a la comunidad. La decisión se produjo luego de otros procesos impulsados por Punta Querandí, mediante los cuales fueron recuperados y reenterrados ocho ancestros en Punta Querandí y La Bellaca.
A su vez, en 2020 el Concejo Deliberante de Tigre había declarado de interés legislativo distintos procesos de restitución y reentierro promovidos por la comunidad, incluido el correspondiente a Arroyo Sarandí.
Ahora, el pedido apunta a que la restitución pueda concretarse en un espacio territorialmente vinculado con el sitio donde fueron hallados los restos.
La propuesta presentada ante el Municipio de Tigre no se limita al reentierro. También fue planteada la creación de un Espacio de Memoria Ancestral, que sería financiado por Nordelta y administrado por Punta Querandí.
El objetivo sería conservar y transmitir la historia de Arroyo Sarandí, junto con la memoria de los pueblos originarios que habitaron el territorio y las prácticas culturales que continúan desarrollándose en la actualidad.
Para la comunidad, la preservación de la memoria constituye una parte fundamental de la reparación reclamada. El espacio permitiría reunir información histórica, arqueológica y cultural y, al mismo tiempo, contribuiría a visibilizar la presencia indígena en el territorio de Tigre.
La iniciativa busca que la historia de los antiguos habitantes de la zona no quede limitada a los registros arqueológicos, sino que pueda ser transmitida a las nuevas generaciones.
Otro de los ejes de la presentación está relacionado con la situación actual de las comunidades y familias indígenas del distrito.
Punta Querandí propuso la creación de un Fondo de Reparación Histórica Territorial que sea financiado por Nordelta y administrado por el Estado, con participación de comunidades y organizaciones indígenas en la definición de sus mecanismos de funcionamiento.
Según la propuesta, los recursos podrían ser destinados a la adquisición de tierras para desarrollar proyectos de hábitat y propiedad comunitaria. También se contempla que puedan ser utilizados para facilitar el acceso a viviendas y servicios básicos para comunidades, familias y población indígena de Tigre.
A esta iniciativa se sumaría un segundo fondo, denominado de Reparación Cultural y Fortalecimiento Comunitario. En este caso, los recursos estarían orientados a la recuperación y transmisión de lenguas, conocimientos y prácticas culturales, además de actividades vinculadas con la memoria, la historia local y las ceremonias indígenas.
La comunidad sostiene que estas acciones deberían ser consideradas como mecanismos de reparación por los daños denunciados y no como programas voluntarios de responsabilidad social empresarial.
El impacto ambiental de la urbanización de Nordelta
El reclamo también incorpora una dimensión ambiental. Según la información citada por Punta Querandí, el Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo identificó impactos negativos muy altos relacionados con la transformación del relieve, la pérdida o el enterramiento de determinados suelos y las modificaciones producidas sobre el funcionamiento hidrológico del territorio.
El documento también habría identificado cambios estructurales negativos de alta magnitud en una superficie que superaría el 80% del área de Nordelta analizada.
Estos efectos son vinculados por la comunidad con la transformación de los humedales y de la planicie litoral que acompañó el avance de las urbanizaciones.
A partir de ese diagnóstico, Punta Querandí reclamó que se implemente un Plan de Restauración del Humedal financiado por Nordelta, además de mecanismos específicos para proteger el patrimonio arqueológico ante futuras intervenciones.
