Obras

Crisis en la construcción: el freno de la obra pública deja 120.000 empleos menos y canteras al 25 % de su capacidad

El sector de la construcción en Argentina atraviesa una de sus peores crisis en los últimos años. El paralizamiento de la obra pública, la falta de inversión y la contracción del segmento privado han provocado un escenario alarmante: más de 120.000 puestos de trabajo perdidos y canteras que operan a un cuarto de su capacidad.

Según datos recientes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), entre julio de 2023 y octubre de 2025 se destruyeron cerca de 120.000 empleos vinculados al rubro. Las cifras oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran una caída del 13,7 % en el trabajo formal, aunque las estimaciones privadas advierten que el impacto total es aún mayor si se incluyen contratistas y subcontratistas.

La situación se siente con fuerza en el interior del país. En zonas tradicionalmente ligadas a la obra pública, como Olavarría, las canteras trabajan apenas al 25 % de su capacidad instalada, cuando hace menos de una década producían más de dos millones de toneladas mensuales. Hoy, apenas alcanzan las 400.000.

“Estamos en un momento crítico. Las máquinas están paradas, los equipos reducidos y los contratos suspendidos”, reconoció un empresario del sector.

Obra pública paralizada: el impacto de la falta de inversión

La raíz del problema está en el freno casi total de la obra pública. Los presupuestos asignados a infraestructura vial, viviendas y energía no se han ejecutado según lo previsto. Aunque la Dirección Nacional de Vialidad proyecta para 2026 un aumento nominal de fondos, los especialistas advierten que, al ajustar por inflación, eso implica una caída real de más del 10 %.

En este contexto, muchas empresas constructoras han tenido que reducir personal, suspender proyectos o reconvertirse hacia trabajos privados, que tampoco atraviesan su mejor momento.

Desde CAMARCO advierten que “no hay desarrollo sin infraestructura” y señalan que la falta de inversión pública genera un efecto dominó que termina afectando a toda la economía. “Si no se reactiva la obra pública, se paraliza el país”, aseguran.

La construcción privada tampoco despega

El panorama no mejora en el segmento privado. Las obras residenciales, comerciales e industriales se han desacelerado por la falta de crédito, los altos costos de los materiales y la caída del poder adquisitivo.

El Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) muestra leves repuntes intermensuales, pero los números siguen en terreno negativo. La mayoría de los desarrolladores trabaja con presupuestos mínimos y plazos extendidos.

“Antes hacíamos refacciones y ampliaciones todas las semanas. Hoy la gente pregunta, pero no arranca”, relata un contratista del conurbano bonaerense.

Este enfriamiento también impacta en la venta de insumos, desde cemento hasta hierros y áridos. Comercios especializados que antes tenían alta rotación hoy dependen casi exclusivamente de pequeños encargos particulares.

Canteras al límite: una producción en caída libre

El sector de los áridos, fundamental para la cadena de la construcción, está operando en niveles históricamente bajos. Las canteras de Olavarría, una de las principales zonas productivas del país, trabajan al 25 % de su capacidad y sostienen apenas un cuarto de los empleos que tenían hace diez años.

“En 2017 producíamos 2,1 millones de toneladas mensuales. Hoy, con suerte, llegamos a 400.000”, detallan desde la Cámara de la Piedra Bonaerense.

Esa retracción se traduce en menos transporte, menos consumo de combustible y caída del empleo indirecto. Las empresas del rubro aseguran que la situación solo podría revertirse si se retoman las obras viales, que representan casi el 80 % de la demanda de áridos.

La construcción ha sido históricamente uno de los principales motores de la economía argentina. Cada obra genera una cadena de valor que impulsa el consumo, el empleo y la inversión. Por eso, los economistas advierten que el impacto del freno actual va mucho más allá del sector.

“Podés eliminar retenciones o abrir exportaciones, pero si no hay caminos rurales ni infraestructura logística, no hay forma de mover la producción”, señaló un analista del mercado.

La obra pública, además, tiene un fuerte efecto multiplicador: cada peso invertido genera actividad en comercios, servicios y transporte. Su parálisis, por el contrario, se convierte en un freno para toda la economía nacional.

Las claves para reactivar el sector

Expertos y empresarios coinciden en que hay varios pasos urgentes que podrían reactivar la construcción:

  1. Ejecutar la obra pública prevista, garantizando el inicio y la finalización de los proyectos ya licitados.
  2. Facilitar el crédito hipotecario y a desarrolladores, especialmente en pesos, para promover la construcción privada.
  3. Formalizar el empleo, evitando el avance de la informalidad y capacitando a los trabajadores para nuevas demandas técnicas.
  4. Reactivar la cadena de insumos, apoyando la producción nacional de materiales básicos.
  5. Restaurar la confianza, con señales claras de continuidad en las políticas de infraestructura.