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Covisa cerró su planta de Tres de Febrero y 40 trabajadores reclaman salarios adeudados

La planta de Covisa ubicada en Caseros, partido de Tres de Febrero, dejó de funcionar y 40 trabajadores quedaron en una situación de incertidumbre laboral. Los empleados aseguran que, luego de haber sido licenciados, al momento de regresar encontraron las instalaciones cerradas y no recibieron información concreta sobre la continuidad de sus puestos.

A la falta de actividad se suma un reclamo por cuatro meses de salarios adeudados, según denunciaron los trabajadores. También fue señalada la interrupción de la cobertura de obra social y del seguro de trabajo, mientras que hasta el momento, de acuerdo con sus testimonios, tampoco habrían recibido telegramas de despido.

La situación generó preocupación entre quienes desde hace décadas forman parte de la fábrica de vidrios templados. Para varios empleados, la incertidumbre se vuelve todavía mayor por la cantidad de años trabajados en la empresa y las dificultades que implicaría encontrar una nueva fuente de empleo.

El cierre de la planta de Covisa se produjo luego de un período marcado por dificultades económicas y demoras en el pago de los salarios. Según relataron los trabajadores, durante más de un año comenzaron a registrarse inconvenientes con el cobro de las quincenas, que fueron abonadas con retrasos o directamente quedaron pendientes.

En las últimas semanas, los empleados habían recibido licencias y esperaban ser reincorporados posteriormente a sus tareas habituales. Sin embargo, cuando llegó el momento de regresar a la fábrica, las persianas fueron encontradas bajas y los accesos permanecían cerrados.

Desde entonces, los trabajadores aseguran que no obtuvieron respuestas claras acerca de qué ocurrirá con la planta ni con sus puestos. La falta de una comunicación formal también habría impedido conocer si se trata de un cierre definitivo, una interrupción temporal de la producción o una instancia previa a una eventual reestructuración.

Mientras tanto, el reclamo salarial continúa. Los empleados sostienen que se les adeudan cuatro meses de haberes y que la ausencia de ingresos ya comenzó a afectar la economía cotidiana de sus familias.

Uno de los principales reclamos está relacionado con los haberes pendientes. Los trabajadores sostienen que las dificultades comenzaron progresivamente y que los atrasos en los pagos se volvieron cada vez más frecuentes hasta desembocar en la situación actual.

La falta de salarios representa un problema especialmente grave para quienes dependen de esos ingresos para cubrir gastos básicos. Entre los testimonios difundidos, se mencionó que algunos empleados tuvieron que buscar trabajos ocasionales para poder sostener sus hogares.

La incertidumbre no está vinculada únicamente con la pérdida de ingresos, sino también con la ausencia de una definición sobre el futuro laboral de los trabajadores. Al no contar, según sus testimonios, con telegramas de despido, tampoco tendrían una confirmación formal sobre el cierre de su vínculo laboral.

A esto se habría agregado la pérdida de prestaciones vinculadas con la obra social y el seguro de trabajo, una situación que incrementó la preocupación entre los empleados.

La situación afecta de manera particular a quienes construyeron prácticamente toda su trayectoria laboral dentro de Covisa. Entre ellos se encuentra Andrés, quien lleva 28 años trabajando en la fábrica y había proyectado completar allí su vida laboral hasta la jubilación.

En declaraciones difundidas por C5N, el trabajador explicó que las licencias otorgadas antes del cierre fueron interpretadas por los empleados como una instancia transitoria. Sin embargo, al momento de regresar, las instalaciones permanecían cerradas y no se habría encontrado una respuesta por parte de la compañía.

Según su relato, la ausencia de ingresos llegó a dificultar incluso el pago de gastos cotidianos, como el transporte público.

Una situación similar fue planteada por Omar Quinteros, trabajador de Covisa desde hace 25 años e integrante del sindicato de vidrieros. Según explicó, desde el gremio se habría intentado establecer un canal de diálogo con la empresa, aunque sin obtener respuestas concretas.

Quinteros señaló además que le restarían aproximadamente tres años para alcanzar la jubilación y que esperaba completar su trayectoria laboral en la fábrica. Para los trabajadores con mayor antigüedad, la posibilidad de tener que comenzar nuevamente una búsqueda laboral representa una preocupación central.