Cae el empleo registrado y crece el monotributo

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En Argentina, la economía parece dar señales de recuperación, aunque el mercado laboral aún enfrenta desafíos profundos. La actividad económica ha mostrado un leve crecimiento, pero el empleo registrado continúa en descenso, mientras el número de monotributistas aumenta constantemente.

La consultora Audemus ha informado un crecimiento intermensual de la actividad económica del 0,2% en agosto, lo que marca un ligero respiro tras la recesión del primer semestre. Este crecimiento no se limita al sector agropecuario e hidrocarburos, ya que nueve de los quince sectores productivos también mostraron avances. No obstante, a nivel anual, la economía argentina sigue acumulando una caída del 3,1% en comparación con el mismo período del año anterior.

Entre los sectores más afectados destacan la construcción, que se redujo un 24%, las ventas mayoristas con una baja del 15%, la producción de acero crudo con una caída del 12,6% y la producción de autos con un descenso del 10,7%. Estos datos reflejan un crecimiento económico desigual y con incertidumbre sobre su sostenibilidad a largo plazo.

Caída del empleo registrado y aumento del monotributo

Uno de los problemas más preocupantes que destaca el informe de Audemus es la reducción constante del empleo registrado en el sector privado. En los últimos once meses, más de 146,000 empleos formales han desaparecido, mientras que el sector público también ha sufrido un recorte de 36,000 puestos. Esta tendencia ha sido compensada por un crecimiento en el número de monotributistas, con más de 101,000 personas que se han registrado como trabajadores independientes desde noviembre de 2023.

Este fenómeno, conocido como «caída del trabajo registrado», plantea interrogantes sobre la calidad de los empleos y la seguridad laboral de los trabajadores. Para Joan Vezzato, especialista en el área de Trabajo e Ingresos de Fundar, el crecimiento del monotributo refleja la precarización del empleo. Según Vezzato, la pérdida de empleos asalariados formales empuja a muchos trabajadores a optar por el trabajo independiente, donde carecen de los beneficios y protecciones de los empleos registrados.

El monotributo, aunque proporciona un marco de formalidad mínima, no ofrece las mismas garantías que el empleo asalariado. La falta de protección frente a la inflación y la imposibilidad de negociar salarios de forma colectiva coloca a estos trabajadores en una situación de vulnerabilidad. Los asalariados registrados pueden ajustar sus ingresos mediante acuerdos paritarios, lo que les permite mantener el poder adquisitivo. En cambio, los monotributistas y trabajadores no registrados suelen enfrentar una pérdida de ingresos en términos reales, especialmente en contextos inflacionarios.

Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, sostiene que el crecimiento del monotributo no es un fenómeno nuevo, sino una respuesta a la falta de empleos en el sector formal. Campos señala que, entre enero de 2016 y julio de 2024, el empleo en el sector privado creció apenas un 0,3%, mientras que el sector público aumentó un 11,7% y el número de monotributistas subió un 54%. Esta tendencia muestra que, en ausencia de oportunidades en el mercado laboral formal, muchos argentinos optan por trabajos independientes como última opción.

El impacto de la precarización en los ingresos y el poder adquisitivo

La situación económica actual ha llevado a una pérdida significativa de ingresos en varios sectores. Según Ernesto Mattos, economista y director del IDEPI-UNPAZ, el crecimiento del monotributo comenzó en 2015 y ha continuado desde entonces. Mattos subraya que este fenómeno implica precarización laboral y una falta de representación sindical para estos trabajadores, lo que se traduce en menores oportunidades de recuperación salarial.

En términos de ingresos, los salarios en el sector privado formal han disminuido casi un 12% en comparación con el año anterior, mientras que los salarios públicos han sufrido una caída del 70% y los ingresos del sector privado no registrado han bajado un 52%. Estos datos evidencian una pérdida significativa del poder adquisitivo, especialmente en el sector público y entre los trabajadores informales, quienes no tienen acceso a negociaciones colectivas y, por lo tanto, enfrentan mayores dificultades para proteger sus ingresos frente a la inflación.

Frente a la realidad de un mercado laboral en crisis, algunos economistas sugieren que no basta con medidas de ajuste fiscal. La inflación y la falta de oportunidades en el mercado laboral formal exigen políticas más activas para proteger a los trabajadores y fomentar la creación de empleos de calidad. Según Mattos, es crucial implementar acuerdos paritarios controlados que permitan a los trabajadores mantener su poder adquisitivo en un contexto inflacionario. Además, el ajuste fiscal debe ser complementado con políticas que promuevan el empleo formal y reduzcan la precarización laboral.