Los festejos por la llegada del Año Nuevo dejaron un saldo que volvió a encender señales de alerta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Durante la madrugada del 1° de enero, más de 20 personas resultaron heridas y debieron ser atendidas en distintos hospitales públicos, en su mayoría por lesiones vinculadas al uso de pirotecnia. Si bien no se registraron casos de gravedad extrema, la situación volvió a poner en debate los riesgos asociados a este tipo de celebraciones y el cumplimiento de las normas vigentes.
Según se informó desde el sistema de salud porteño, los heridos Año Nuevo fueron asistidos principalmente en centros especializados en quemaduras y lesiones oculares, una constante que se repite cada año y que preocupa a las autoridades sanitarias.
Durante las primeras horas del nuevo año, 22 personas fueron atendidas en hospitales públicos de la Ciudad. La mayoría de los casos estuvo relacionada con accidentes provocados por fuegos artificiales, petardos y otros elementos pirotécnicos utilizados durante los festejos.
Los centros médicos que concentraron la atención fueron el Hospital Oftalmológico Santa Lucía, el Hospital Oftalmológico Lagleyze y el Hospital de Quemados, todos con experiencia en este tipo de emergencias que se repiten cada fin de año.
Desde el Ministerio de Salud porteño se indicó que la totalidad de los pacientes fue atendida de manera ambulatoria, sin necesidad de internaciones prolongadas, aunque se remarcó la gravedad potencial de algunas de las lesiones registradas.
Lesiones oculares y quemaduras: las heridas más frecuentes
Entre los heridos Año Nuevo, las lesiones más habituales volvieron a ser las que afectan a los ojos, las manos y el rostro. En el Hospital Santa Lucía se registró el mayor número de consultas, con pacientes que presentaron quemaduras, irritaciones o traumatismos oculares provocados por explosiones cercanas o fragmentos de pirotecnia.
También se informó que varios de los heridos eran menores de edad, un dato que generó especial preocupación entre los profesionales de la salud. En tanto, en el Hospital Lagleyze se atendieron casos de menor complejidad, aunque igualmente relacionados con el uso indebido de fuegos artificiales.
Por su parte, el Hospital de Quemados recibió a personas con lesiones cutáneas leves y moderadas, principalmente en manos y brazos, zonas que suelen verse afectadas al encender o manipular artefactos pirotécnicos sin las medidas de seguridad adecuadas.
Pirotecnia: una práctica persistente pese a las prohibiciones
A pesar de que en la Ciudad de Buenos Aires rige una prohibición para el uso de pirotecnia sonora, la presencia de fuegos artificiales durante la noche del 31 de diciembre volvió a ser notoria en distintos barrios. Explosiones, luces y estruendos marcaron el inicio del año, en un contexto en el que se insiste desde hace tiempo en la necesidad de reducir los riesgos asociados a esta práctica.
Las autoridades recordaron que la normativa vigente busca proteger a las personas, a los animales y al ambiente, y que su incumplimiento no solo genera molestias, sino que puede derivar en lesiones graves o irreversibles.
Los heridos Año Nuevo registrados este año confirman que, más allá de las campañas de concientización, el uso irresponsable de pirotecnia sigue siendo una de las principales causas de accidentes durante las fiestas.
Cada fin de año, los hospitales públicos de CABA activan protocolos especiales de guardia, previendo un aumento de consultas vinculadas a accidentes domésticos, consumo excesivo de alcohol y uso de pirotecnia. En este contexto, el personal médico y de enfermería refuerza su presencia para dar respuesta rápida a las emergencias.
Desde el sistema de salud se destacó que la preparación previa permitió una atención eficiente, evitando demoras y complicaciones mayores. Sin embargo, se remarcó que muchas de las lesiones atendidas podrían haberse evitado con conductas más responsables durante los festejos.
Los números registrados en este inicio de 2026 no resultan aislados. Año tras año, las celebraciones de Año Nuevo y Navidad dejan un saldo similar de personas heridas, especialmente en grandes centros urbanos. Las estadísticas muestran que los accidentes por pirotecnia se mantienen como una constante, pese a las restricciones y advertencias oficiales.
Especialistas en salud pública advierten que las lesiones oculares pueden dejar secuelas permanentes, incluso cuando el impacto inicial parece leve. Lo mismo ocurre con las quemaduras, que en algunos casos requieren tratamientos prolongados y generan cicatrices de por vida.
Prevención y responsabilidad: el mensaje de las autoridades
Tras conocerse el balance de heridos Año Nuevo, desde el Gobierno porteño se volvió a insistir en la importancia de celebrar sin poner en riesgo la salud. Entre las principales recomendaciones se destacó:
- Evitar el uso de pirotecnia, especialmente la sonora.
- No permitir que menores manipulen fuegos artificiales.
- Optar por alternativas más seguras, como celebraciones comunitarias organizadas o espectáculos controlados.
- Respetar las normas vigentes para prevenir accidentes y sanciones.
Las campañas de concientización apuntan, además, a generar un cambio cultural que permita disfrutar de las fiestas sin consecuencias negativas para la salud.
