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Acuerdo con EE.UU.: el Gobierno asegura que solo falta “ponerle el moño” al pacto bilateral

El Gobierno argentino afirmó que el acuerdo con Estados Unidos está prácticamente cerrado y que solo restan detalles para su firma. La frase, dicha por el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, resume el clima de optimismo que se respira en la Cancillería. Sin embargo, detrás de ese mensaje se esconden negociaciones confidenciales, plazos inciertos y una estrategia diplomática que busca reposicionar a la Argentina en el tablero internacional.

Durante una entrevista reciente, Oxenford aseguró que el entendimiento comercial entre ambos países “ya está terminado” y que únicamente se espera el momento político adecuado para anunciarlo. Según el diplomático, este acuerdo sería el resultado de una gestión sostenida que involucra a varios ministerios y que apunta a fortalecer la relación bilateral con la principal potencia mundial.

“Argentina y Estados Unidos comparten valores occidentales y democráticos. Es una alianza natural que se está consolidando”, señaló también el canciller Pablo Quirno, quien definió la relación actual como una “asociación estratégica basada en la confianza mutua”.

Ambos funcionarios remarcaron que, si bien el texto ya estaría acordado, aún existen cláusulas bajo confidencialidad, lo que impide conocer en detalle los alcances del tratado.

El trasfondo político del entendimiento

Más allá de los aspectos técnicos, el acuerdo con EE.UU. tiene una dimensión política clave. El embajador sostuvo que el país atraviesa una etapa “excepcional” en la que convergen tres factores inéditos: un liderazgo claro en el Ejecutivo, un fuerte apoyo internacional y un respaldo electoral sólido.

Según Oxenford, estas condiciones crean una “ventana histórica” para concretar un pacto que podría redefinir la inserción de Argentina en el mundo. “No veíamos una oportunidad como esta desde hace más de un siglo”, afirmó.

Sin embargo, dentro del Gobierno se admite que el anuncio podría demorarse. “No hay fecha todavía. Falta coordinar el momento político oportuno para que el acuerdo tenga el impacto deseado”, aclaró el canciller Quirno.

Qué incluye el acuerdo con Estados Unidos

Aunque los funcionarios evitaron dar precisiones, distintas fuentes diplomáticas señalan que el pacto incluiría facilidades para inversiones estadounidenses, cooperación tecnológica y mayor acceso a mercados.

Entre los sectores más beneficiados se encontrarían:

  • Energía y minería, con especial interés en el litio y el gas natural.
  • Infraestructura, mediante financiamiento para obras estratégicas.
  • Exportaciones agroindustriales, que podrían ganar competitividad en el mercado norteamericano.

El acuerdo también prevé mecanismos de cooperación en seguridad y lucha contra el crimen organizado, áreas en las que ambos gobiernos ya han trabajado en los últimos años.

Los riesgos y las dudas

A pesar del entusiasmo oficial, especialistas advierten sobre los riesgos de una dependencia excesiva respecto de Washington. Si bien el tratado podría atraer capitales y tecnología, algunos economistas alertan que una apertura sin controles podría afectar a sectores productivos locales y aumentar la vulnerabilidad económica del país.

Además, la falta de transparencia genera inquietud. “Cuando se negocia bajo acuerdos de confidencialidad, el riesgo es que el país firme compromisos que luego limiten su autonomía económica”, explicó un exfuncionario del área de Comercio Exterior.

El Gobierno, por su parte, defiende el proceso y asegura que todas las decisiones se toman protegiendo los intereses nacionales. “Queremos integrarnos al mundo, no subordinarnos”, sostuvo una fuente del Palacio San Martín.

El avance del acuerdo se da en un momento en que Estados Unidos busca reforzar su presencia en América Latina, frente al avance de China en la región. En ese marco, Argentina aparece como un socio estratégico por sus recursos naturales, su capacidad productiva y su posición geográfica.

Para la Casa Blanca, un entendimiento sólido con Buenos Aires no solo tiene fines económicos, sino también geopolíticos: fortalecer la presencia occidental en el Cono Sur y asegurar la provisión de minerales críticos como el litio, esencial para la transición energética.

Un pacto que puede marcar época

Si el acuerdo se concreta, marcará uno de los hitos diplomáticos más relevantes de los últimos años. Podría abrir la puerta a nuevas inversiones, reactivar exportaciones y ofrecer estabilidad en las relaciones bilaterales.

Pero su éxito dependerá de varios factores:

  • La implementación efectiva de las cláusulas comerciales.
  • La protección de la industria nacional frente a la competencia externa.
  • Y, sobre todo, la capacidad política del Gobierno para explicar los beneficios del acuerdo y sostenerlo en el tiempo.